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Un Biombo
(Nueva España-Italia, 1718)

Imagen © Pedro de Villegas. La Conquista de México. Óleo sobre tela. 1718. Museo Histórico del Castillo de Miramar.Trieste. Italia. (Archivio fotografico del Museo Storico del Castello di Miramare, fot. Giorgio Nicotera). En Pinna, Silvia. 2017. «El Biombo De Las Tres Culturas. De Nueva España Al Segundo Imperio». Quiroga. Revista De Patrimonio Iberoamericano, n.º 12 (diciembre):96-110.

Kate y José conversan con Sonia Ocaña, investigadora de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, sobre un biombo producido en México en 1718 que actualmente se encuentra en el Castillo de Miramar (Trieste, Italia)

Una transcripción del podcast

A transcription of the podcast

Kate: José, para ti, ¿qué es un biombo? José: He visto pocos biombos en mi vida. Sé que sirven para separar espacios y lo he visto en algunos como estructuras de hospedaje, por ejemplo, donde se separa la cocina con la habitación cuando es muy reducida. Pero también lo he visto en museos y mi primer biombo visto en un museo fue en una exposición que se llamaba Tornaviaje, una exposición temporal en el Museo de Prado, donde había este gigante biombo sobre la historia de México, que era muy bonito porque se podían verlo a ambos lados. Yo creo que estábamos juntos en ese biombo. Kate: Sí, estuvimos juntos cuando vimos tu primer biombo. Me gusta mucho que estuvimos ahí viéndolo. Y hoy nuestro objeto también es un biombo que tiene escenas de la historia de México, por lo cual tiene relación con tu primer biombo, y es el biombo firmado por Pedro de Villegas de 1718, que actualmente está en el castillo de Miramar en Trieste, Italia. Así que, bienvenidos a… José: Las cosas tienen vida. Kate: Este es un podcast en el cual hablamos de un objeto histórico con la investigadora que lo estudia, Y esta semana tenemos la suerte de contar con Sonia Ocaña. Sonia es doctora en Historia del Arte por la Universidad Nacional Autónoma de México, Es profesora investigadora de tiempo completo en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco y miembro del Sistema Nacional de Investigadores de México. Su investigación se centra en la relación artística entre Nueva España y Asia y su libro "La domesticación de Asia. El arte transpacífico en Nueva España en el siglo XVIII" está próximo a publicarse en las prensas de la Universidad de Zaragoza. Por ello, Sonia es la persona idónea para contarnos la historia de este biombo. Bienvenida, Sonia. José: Bienvenida. Sonia: Muchísimas gracias, muy contenta de estar aquí. Kate: Estamos contentas de tenerte con nosotros. Y para empezar este episodio, ¿cómo describirías tú este biombo para que nuestro público lo pueda imaginar? Sonia: Es un biombo de 10 hojas y de dos aces. En uno de estos está la conquista de México y en el otro es una escena achinada basada pero no es una copia en los diseños de los biombos chinos de Laca de principios del siglo XVIII. La obra está firmada solamente en el lado de la Conquista de México por Pedro de Villegas en 1718 y esta escena, que bueno, de alguna manera podríamos pensar que es la escena principal es una composición especialmente compleja porque consiste en 33 escenas que están identificadas. De hecho, en la esquina inferior izquierda hay un medallón que numera y describe cada una de estas escenas. Hay varios biombos de la conquista de México de esta época, pero de los que se conservan, este es muy particular porque le da un gran protagonismo al paisaje. Es probable que sea uno de los más tardíos que se hicieron, porque la representación de este tema, principalmente en biombos, aunque también hay algunas series de pintura, particularmente series de pintura en conchadas, y la mayoría son un poco más tempranas, son como de la última década del siglo XVII. Entonces las diferencias que tenemos en esta obra probablemente se deban a que es una obra encargada. Eso, sin duda alguna, es un encargo más tardío. Por otro lado, el reverso. En la Nueva España fueron bastante populares desde el siglo XVII los biombos de dos caras, y entre las obras que se conservan, pues a menudo digamos que se nota el protagonismo de alguna de esas dos caras, ¿no? Por eso hablamos de anverso y reverso. Sin embargo, tenemos unos cuantos casos en los que digamos que el reverso, o lo que pensamos que podría haber sido el reverso, está lo bastante trabajado como para que cueste trabajo identificar, pues cuál es el lado principal. Hablando otra vez del lado del reverso, tiene el fondo negro, tiene pues, bueno, es muy, muy colorido, ¿no? Son colores bastante brillantes. Tiene distintas construcciones, en su mayoría, pues, es que, cuando uno observa con cuidado, más que inspiradas directamente en los biombos chinos, más bien parecen motivos achinados. O sea basados en parte en la chinoiserie europea. José: Es súper interesante porque nos ha mostrado un poco un objeto híbrido. Hemos hablado de México, Japón, China, España, Italia ¿cuál es el origen del biombo? Sonia: Claro, bueno, los biombo surjan, como muchísimas cosas, en Asia, en China, bueno, pasan, eso sí, a distintas naciones del Extremo Oriente, pues desde hace varios siglos, y en particular, bueno, la palabra biombo tiene un origen, digamos así, en español, viene del japones byōbu, que quiere decir viento detenido. Entonces, el mero hecho de que desde fines del siglo XVI en Manila y el más temprano XVII en la Nueva España, esa sea la palabra que se usa, pues nos da pistas respecto a que los primeros que se conocieron fueron los japoneses. Los byōbu estaban de moda en Japón en la época Momoyama, el periodo en el que se encontraba Japón cuando llegaron los europeos, los portugueses, en 1543. Tanto los civiles como, en parte, las órdenes religiosas, muy en particular los jesuitas, realmente son los que dirigen principalmente la evangelización en Japón, se dan cuenta del potencial de estos objetos que se usaban mucho, como, pues, eran objetos de alta diplomacia o sea, dependiendo del tema que se representaba, podían hacer regalos a, digamos, a autoridades o a diplomáticos Y, claro, con los temas que se representaban, se podían mandar mensajes, ¿no? Y esto es algo que los jesuitas captaron perfectamente. Ellos a la vez encargaron algunos biombos. ¿Y cómo llegaron estas obras a la Nueva España? Bueno, sin duda a través de Manila. Les insisto, desde fines del siglo XVI. Es muy conocida la cita de Antonio de Mórgano, que fue residió varios, varios años en Filipinas y después publicó, en la primera década del siglo XVII, bueno, pues, como que una crónica de lo que había visto durante sus años en la capital filipina, y él dijo que llegaban cada año byōbu dorados y pintados al óleo de Nagasaki O sea muy en particular, dice que los que llegan son los japoneses. Entonces, la parte interesante también es que desde las primeras décadas del siglo XVII en la Nueva España se están haciendo biombos que no intentan, al menos ni los documentos conservados ni las obras que se conservan, que son un poquito más tardías, son como de la segunda mitad del siglo XVII. Es que ahí no vemos una intención, como en este caso, de copiar sin más los modelos japoneses, como que enseguida, por ejemplo, los biombos japoneses eran más bajos, pues, bueno, aquí aumentan de tamaño… bueno, pues, tiene lógica, ¿no? Por el tipo de, digamos, el estilo de vida dentro de las casas en Japón, con los muebles pues prácticamente a ras del piso con muebles muy bajitos, la gente se sentaba, comía, dormía, hacía todo, todo, digamos sentada en el piso, que no era el caso en la Nueva España, donde había muebles altos. En Japón los biombos circulaban de par en par. En la Nueva España, excepcionalmente, sí, tenemos algunos, digamos constancia documental de que se llegaron a exhibir así, pero no era lo más habitual. ¿no? Hay que tomar en cuenta que también dos biombos desplegados paralelamente, pues ocupan bastante espacio y en las casas novohispanas pues bueno, había muchos objetos. Ósea bueno, ¿quién se podía permitir estos biombos? Cambia el número de hojas también en Nueva España, casi desde principios del siglo XVII, tenemos biombos de ocho hojas, diez hojas, doce hojas, luego catorce, dieciséis, o sea hasta 24 hojas, que es algo que en Japón definitivamente no se usaba. pero es que es una moda que, a diferencia de otras, duró muchísimo tiempo. Ósea realmente hasta principios del siglo XIX aún se estaban haciendo biombos en pues ya era México. Kate: En tu descripción tú mencionaste que un lado de este biombo está firmado por Pedro de Villegas, y por eso mi pregunta es ¿quién era? y también, ¿cómo era la producción de biombos en el siglo XVIII en México? Sonia: Bueno, ¨Pedro de Villegas. Lo más probable es que se trate de Pedro de Villegas y Peralta, de quien Manuel Tuzán encontró un documento en 1723 que lo menciona como maestro examinado. Y la única otra obra, al menos que yo conozca, que está firmada por este artista es una visita del virrey Francisco Fernández de la Cueva, duque de Alburquerque y su mujer al canal de La Viga y pueblo de Iztacalco. Esta es una obra de, es anterior, es de 1706, me parece, y está en el Museo Sumaya de la Ciudad de México, pero no es un biombo. Entonces, bueno, si uno compara las dos obras, tienen cosas en común, por ejemplo, el protagonismo del paisaje, que hay un horizonte muy alto y que en este horizonte tan alto destacan los volcanes. Que bueno, esto del horizonte alto de los volcanes, sí, es compartido por otras representaciones parecidas, por otros biombos en particular. Pero digamos que los detalles, los detalles de la imagen, pues sí, se nota con la misma mano, aunque están separados por varios años. Lamentablemente, hasta ahora es un pintor que permanece realmente en la oscuridad, o sea, no hay más información. Yo confío en que con el tiempo aparezcan más cosas, pero bueno, me gusta mucho la pregunta acerca de cómo funcionaba la factura de biombos en la Nueva España de principios del siglo XVIII. A ver da la impresión de que los pintores activos en la Ciudad de México en general no parece que en la ciudad haya habido talleres especializados en hacer biombos. Esto hay que tomarlo con cierta cautela, ¿no? O sea, yo hablo de que hasta ahora no se conocen evidencias. También es un poco complicado porque los biombos solo se firman de manera excepcional, o sea, digo tampoco es una gran novedad. La pintura novohispana, mucha de la pintura novohispana no está firmada, ya, con el paso del tiempo a lo largo del siglo XVIII se vuelve más habitual firmar, pero es algo que no es tan habitual y pues tampoco conocemos muchos contratos de biombos, por ejemplo. Yo no tengo la menor duda de que la mayor parte de los biombos pintados que se conservan son obras hechas por encargo. Digo, por que varían tantos los detalles, ósea, en ningún caso, yo no he encontrado indicios de que se hayan hecho en serie, por ejemplo, los pintados. También había muchos biombos mucho más sencillos, hechos simplemente de tela, por ejemplo, eso son habituales. Peor estos que están pintados, pues yo veo los pintores novohispanos arriesgándose a hacer una obra tan grande de diez hojas, relacionando, y menos que… Villegas subcontraría él por su cuenta a alguien para pintar el reverso a ver si alguien se decidía a comprarlo, así no funcionaba la pintura novohispana. Entonces, eso sí, de pronto hay referencias en la Ciudad de México, pero bueno, este es un tema pues todavía incipiente. Espero poder tener respuestas mucho más precisas en los próximos años. Pero sí, mencionan en la Ciudad de México, de pronto, a fines del siglo XVII, principios del siglo XVIII, biombos de Tlaxcala. Y desde luego la siguiente pregunta es ¿y cómo eran esos biombos? Pues, lamentablemente no los describen Entonces bueno, eran un gusto bastante frecuente, pero nunca generalizado. O sea, uno se encuentra a veces ajuares muy ricos, en los que hay muchos biombos, y muy diversos. Entonces es evidente que la persona más allá que tenía dinero, tenia interés en este tipo de obras. Pero a lo largo de los siglos XVII y XVII, también hay inventarios de bienes ricos que no tienen ni un solo biombo, y uno nota que no es por falta de poder adquisitivo o bien tienen uno solo o dos, y los mencionan, los describen en términos pues que se nota que no era ninguna estrella de su ajuar. Entonces, en este contexto, como que tan diverso…pues, un poco, lo que yo creo es que difícilmente habría talleres especializados. Ciertamente, el lado, digamos, achinado de este biombo, eso sí nos pone como que un poco a pensar. Yo originalmente había pensado que Villegas podría haber sido el autor de los dos lados, pero pues, tomando en cuenta que de verdad sí son muy diferentes entre sí, hay varios biombos achinados y hay varios biombos de la conquista de México, pero ambos no suelen ir juntos, ¿no? Y la otra obra firmada por Villegas, pues es totalmente diferente al lado achinado y en cambio, se parece muchísimo al lado de la conquista de México, entonces, y por otro lado por documentos y en parte por las obras conservadas, sabemos que ya en el siglo XVIII los biombos achinados, pues sí, eran relativamente frecuentes. Entonces, si esto significa que puede haber habido talleres de pintura especializados en biombos achinados, pues creo que es una posibilidad que podemos considerar, pero de momento, pues tampoco hay elementos para hacer afirmaciones al respecto, ¿no? José: Y tal vez, si uno va a ver estos biombos generalmente los podría ver en un museo, pero quiero preguntarte ¿cómo funcionaban estos biombos en las casas de élite mexicana? Sonia: Sí, me gusta mucho esta pregunta también. Fíjate que funcionaban de diferentes maneras. Los documentos no siempre están tan ordenados,incluso cuando son de, digamos, el más alto nivel adquisitivo, no siempre podemos tener la certeza de en dónde estaban, o sea. A veces, sí, a veces van como que ordenando y te mencionan en qué sala se encontraba cada cosa ¿no? Estos, en particular, los que tienen como que un mensaje político, yo definitivamente creo que solían estar en lugares públicos de la casa, o sea, y en lugares probablemente, pues, más ligados digo, es el siglo XVIII, probablemente más ligados al mundo masculino que al mundo femenino, esta clase de obras, o sea el lado de la conquista, a mí me parece que estaban en salas de recibimiento. El señor de la casa y el lado de los biombos achinados es curioso porque incluso hay biombos de cama. Estos se reconocen porque son muy altos. Y además habitualmente están pintados de los dos lados, porque de lo que se trataba era de bueno, pues, por un lado, aislar el lecho, dar privacidad, aislarlo del exterior, pero también pues, desde luego, la persona que quedaba aislada pues era bueno, ya tenía jerarquía. Entonces suelen estar decorados por los dos lados y hay biombos de cama en los documentos achinados también. En pocas palabras, yo te diría sobre todo en los casos en los que tenemos que el mismo Ajuar tiene 10 biombos, por ejemplo, la gente aficionada los ponía prácticamente en cualquier lado. Kate: Y pensando en esta iconografía de ambos lados que, como tú has dicho elegantemente, como que muestra dos mundos de los biombos, ¿sabemos algo sobre sus dueños? Sonia: Bueno, de este en particular nos encantaría. O sea, en la Nueva España pasa muchísimo que tenemos documentos sin obras y obras sin documentos. Y en el caso de los biombos, pues no es la excepción. Pero es muy, muy interesante que sí sabemos, gracias a la investigación de Silvia Pina, que fue investigadora por bastante tiempo en el Museo Histórico y Parque del Castillo de Miramar. Ella hizo una gran investigación al respecto y encontró que la primera referencia documental a esta obra está en un documento de 1874 del Castillo de Miramar, que era la residencia en Trieste de Maximiliano. Y además, en esta referencia documental, sí menciona que viene de bueno, de hecho, lo menciona como biombo, estoy hablando de memoria, hispánico pero sí hay una referencia a que definitivamente no es una obra local, que de todas maneras no creo que nadie podría haber pensado nunca que era una obra hecha en Italia o incluso en Europa. Esto es bastante interesante porque digamos que solemos pensar, o sea digamos la investigación contemporánea, pues bueno, cuando pensamos en estos objetos, claro nos situamos por un lado en el momento de la elaboración y por otro en nuestro propio tiempo, y no solemos detenernos a pensar en qué pasó con estas obras, es decir, se conservaron. Claro, ¿no? algunos, pero cómo se valoraban, no se valoraban, llamaban la atención décadas después de haberse hecho a lo largo del siglo XIX, a principios del XX. Entonces, el hecho de que esta obra haya ido a dar a esta residencia después de la muerte, bueno, pues, Maximiliano tuvo un fin muy trágico, en México o sea, fue emperador de 1864 a 1867, muere fusilado. La cosa es que varias de las posesiones que él tenía en México pues después regresan. Silvia Pina comenta que no encontró en el inventario de la fragata que llevó objetos de México a Trieste de 1866 al 67, ahí no está. Entonces no sabemos todavía si haya sido un regalo o si el propio Maximiliano pueda haberlo comprado. Bueno, yo coincido con Tina en que es más probable que haya sido un regalo. Pero una cosa es que te regalen algo y que, bueno, quizá por cortesía le exhibas en ese propio lugar. Pero el hecho de que haya habido una decisión en algún momento de mandarlo a Italia, o sea, a mí eso sí me habla de una valoración del objeto a fines del siglo XIX, ¿no? Y bueno, la otra cosa es el tema mismo de la conquista de México, ósea las representaciones artísticas. Bueno es un tema que lleva casi 30 años dando lugar a muchas brillantes publicaciones aquí en mi casa al respecto. Y siempre es claro, ¿Para quién se hacían estos objetos? Oseas algunos de los biombos de la Conquista de México se hicieron exprofeso para mandarlos a España. Porque están documentados como regalos muy prontos en el siglo XVII. Pero otros, por ejemplo, este, permanecieron en México. Entonces es curioso, porque es verdad que suelen mostrar, o sea no muestran, como que el poder avasallador del bando español sobre el bando mexica, sino que suelen preferir no siempre sucede, pero suelen preferir, como que, las escenas más diplomáticas, como de igualdad de circunstancias, el momento del encuentro, pero bueno, justamente a ver cómo se percibía el tema o sea entre la élite criolla que fue quien encargó originalmente estas obras y las conservó en México, porque sí, sabemos por documentos que hubo varios biombos de estos en Nueva España y cómo se veían en Europa. Entonces, sabemos que a Maximiliano le interesaba el mundo precolombino. Le interesaba de hecho bueno, pues, él llega a un país en donde, claro, el mestizaje es cada vez más habitual, pero todavía hay una presencia indígena, digamos, puramente indígena, bastante acusada, zonas del país donde se siguen hablando lenguas originarias. Entonces, a este mundo, a él le interesaba. Entonces, pues, bueno, hasta qué punto esto puede haber sido un regalo especialmente apreciado por él porque le permitía, o sea de alguna manera, él también era un europeo que llegaba a gobernar, pues una tierra cuya población originaria, pues bueno, era totalmente diferente. Pues, a mí me parece que esta obra, en particular, pues tiene también este atractivo de que nos permite reflexionar. No tenemos las respuestas aún, pero nos permite reflexionar acerca de, pues bueno, como alguien pues realmente tan culto como Maximiliano pueda haber visto, y si se identificaba o no con una obra de este estilo 150 años después de que se hizo, ¿no? José: Bien, hemos hablado un poco de Maximiliano, pero ahora nos interesa la investigadora. ¿Cómo llegaste a estudiar el tema de los biombos? Sonia: Bueno, yo soy historiadora del arte, digamos de toda mi formación, toda mi formación ha sido en México y pues, realmente, desde que estaba en la licenciatura, bueno, pues, curiosamente, mucho después me di cuenta de que la Nueva España pues era un periodo que a veces no era como que el más popular, es decir, muchos investigadores como que se decantan por el México precolombino que además pues es tan rico, tan diverso, da muchísimo material. O luego el arte pues más más actual, por ejemplo. Pero bueno, yo recuerdo con mucho cariño a Laurence Le Bouhellec, mi maestra de arte novohispano en la licenciatura, porque recuerdo que cuando me acerqué por primera vez en sus cursos al arte nuevo hispano, estaba, como que el capítulo de la relación con Asia, como justamente uno de los temas pues, como muy originales, apasionantes y lleno de preguntas. Ósea los encochados, los biombos, ¿no? La seda, la porcelana, como en este lugar del mundo, pues estos objetos habían dado lugar, para empezar, habían circulado en gran cantidad y luego habían dado lugar a muchas obras locales que en parte se relacionaban con los originales asiáticos y en parte con el arte europeo, pero luego daban lugar también a obras totalmente distintas. Entonces, como que es curioso, porque me interesaba la Nueva España, pero no me interesaba tanto, tanto el arte religioso, por ejemplo. Entonces, bueno, pues, como siempre, he tenido mucha curiosidad, pues me parecía que mi primer acercamiento fue a través de los enconchados, un tema que me sigue, me sigue fascinando. En los enconchados, también, los más conocidos representan la conquista de México. Pero digamos que, a través de los enconchados, bueno pues, llega el mundo de las lacas, de las lacas japonesas, japonesas, y luego me puse a documentar, como que más las lacas en general, y pues darme cuenta de que muchas de las lacas chinas que habían circulado, pues en realidad eran biombos. Entonces, pues, a partir de ahí, bueno, digamos, más recientemente, en un libro que está por publicarse por primera vez, me acercó al tema de los marfiles y de la porcelana. Entonces, bueno pues, creo que tiene que ver con este. No sé, a mí me parece apasionante cómo estas obras pasaron en unos cuantos años, en unas cuantas décadas, de ser pues totalmente ajenas, ¿no?, no tenían, o sea no había absolutamente ningún precedente en América de estas obras. Y de pronto tenemos que, a fines del siglo XVII, quizá los biombos no tanto, porque, bueno, son obras más caras, pero la porcelana, la seda, pues de pronto resulta que son presencias habituales, ¿no? Entonces pues esta como que interacción de tantos bagajes distintos a mí me encanta. Kate: Y ahora viene nuestra pregunta trampa, si tú pudieras preguntarle algo, a este biombo, y te contestaría ¿qué sería? Sonia: Pues creo que casi le diría cuéntame lo que tú quieras acerca de ti mismo. Pero bueno, espero, claro, siempre y cuando el biombo estuviera dispuesto a contar su historia. Me costaría mucho trabajo hacerle una sola pregunta. Bueno, en todo caso, ¿por qué eres así? Ósea, a mí la obra me interesa mucho los dos lados de la obra. Es curioso porque en realidad yo creo que la mayoría del público que tenga oportunidad de verlo probablemente le llamaría más la atención. El lado de la conquista de México, como obra es muy bonita. Y además la mayoría de los biombos de la conquista de México no representan tantas escenas, o sea, la mayoría tienen 15 escenas. Este tiene 33, pero además lo curioso es que, como el paisaje tiene un protagonismo tan destacado, ni siquiera aparece, o sea, uno no ve el biombo, digamos abigarrado, o sea, no te sientes agobiado al contemplarlo, entonces, claro, es un lado súper interesante, pero a mí me interesa casi tanto como el inverso, el reverso. Ósea, hay varios biombos achinados del siglo XVIII, pero parecen ser más tardíos y este es el único que yo conozco que tiene las nubes doradas, por ejemplo. Entonces, bueno, pues Pina comenta que los dos lados están trabajados al óleo. También, o sea, otro gran tema es bueno, al menos para mí, que me dedico sobre todo a esto de la relación con Asia. Otro tema es hasta qué punto las técnicas pictóricas, estrictamente pictóricas, se puedan haber adaptado para producir un efecto tan similar al de una laca, por ejemplo. Entonces, pues sí, yo necesitaría eso. ¿Por qué eres así? Pero tomando en cuenta sus dos lados , el conjunto de la obra ¿por qué se combinan cosas tan distintas en un solo biombo? José: Bueno, entonces tenemos que tomarnos un café con el biombo para que responda a todas nuestras preguntas y las tuyas también. Sonia: Mejor un chocolate porque estamos en el siglo XVIII José: Y para terminar, ¿nos podría recomendar alguna referencia bibliográfica para poder seguir profundizando en este tema? Sonia: Bueno, la propia Silvia Pina tiene un artículo publicado en la revista Quiroga en 2017, me parece. Se llama “El biombo de las tres culturas”. Yo he mencionado el tema también en un par de artículos. El último es publicado en Heritage, en el Journal Heritage, en el 2023. Este es una versión edición bilingüe, o sea, está la versión en español y también, totalmente bueno, en realidad la versión original es en inglés. Está totalmente traducido al español, ¿no? Pero yo hablo en este artículo solamente del lado de la modelaca y la relación con los otros biombos de la canon. Y, por cierto, también aparece en el catálogo de la exposición que hicieron en Milán, la de Fundación de Prada, pues ahí también está referido. Kate: Muchísimas gracias, Sonia, por esta conversación tan interesante. José: Muchas, gracias. Sonia: Al contrario, gracias a ustedes ¿Qué hemos aprendido hoy? Kate: En esta conversación con Sonia aprendimos muchísimo. Pero una de las cosas que quiero resaltar, que nos contó, es la importancia de la segunda valoración de este objeto, porque sabemos que fue encargado por una persona, no sabemos quién era esta persona, pero en un momento dado llega a Maximiliano. Y no sabemos exactamente qué aprecio tenía Maximiliano, pero cuando, después de su muerte, alguien vió este objeto con tanta importancia que se lo mandó a Italia y llegó al castillo de Miramar Y se quedó ahí, ¿sabes Como? hasta hoy en día, donde tiene este tipo de permanencia, que nos muestra de que a lo largo de su vida ha tenido muchos tipos de aprecio. Y eso yo creo que es muy importante para resaltar. José: Yo creo también, como el rol de este objeto, o sea que es asiático, es japonés, es chino, es mexicano, es español, es italiano, o sea, como esa pregunta sobre el origen, que a lo mejor uno dice bueno, será banal que el origen da lo mismo, porque, al final, ¿cómo trazamos ese origen imposible? ¿Hecho en México, por influencia de quién? Es súper complejo, pero nos ayuda a entender cómo se va generando un objeto que es cosmopolita… con múltiples orígenes. Lo que nos ayuda a entender un mundo actual donde todos reivindican la nación, ahora, que es americano, que es chino, que es alemán, no sé. Bueno, a veces esos son más discursos que realidades, porque sabemos que los artefactos se van construyendo a partir de múltiples personas, de múltiples orígenes. Así que muy interesante. Kate: Por ello, muchísimas gracias por estar con nosotros en este episodio. Si quieren ver el biombo, se puede verlo en nuestra página de Instagram. José: Las cosas tienen vida. Kate: Y también se puede ver la página de este objeto en nuestra nueva página web que se llama Jose: Las cosas tienen vida.com Kate: Así que, muchísimas gracias por estar con nosotros hoy y nos vemos en el próximo episodio. José: Nos vemos, chao Kate: Chao.

Kate: José, for you, what is a biombo? José: I’ve seen very few biombos in my life. I know they’re used to separate spaces, and I’ve seen them in some, like, lodging structures, for example, where the kitchen is separated from the room when it’s really small. But I’ve also seen them in museums, and my first biombo I saw in a museum was in an exhibition called Tornaviaje, a temporary exhibition at the Prado Museum, where there was this giant biombo about the history of Mexico, which was really beautiful because you could see it from both sides. I think we were together at that biombo. Kate: Yes, we were together when we saw your first biombo. I really like that we were there looking at it. And today our object is also a biombo that has scenes from the history of Mexico, so it connects to your first biombo, and it’s the biombo signed by Pedro de Villegas in 1718, which is currently in Miramare Castle in Trieste, Italy. So, welcome to… José: Las cosas tienen vida Kate: This is a podcast where we talk about a historical object with the researcher who studies it, and this week we’re lucky to have Sonia Ocaña with us. Sonia has a PhD in Art History from the National Autonomous University of Mexico, she’s a full-time research professor at the Juárez Autonomous University of Tabasco and a member of Mexico’s National System of Researchers. Her research focuses on the artistic relationship between New Spain and Asia, and her book The Domestication of Asia: Transpacific Art in New Spain in the 18th Century is about to be published by the University of Zaragoza Press. So Sonia is the ideal person to tell us the story of this biombo. Welcome, Sonia. José: Welcome. Sonia: Thank you so, so much, I’m really happy to be here. Kate: We’re happy to have you with us. And to start this episode, how would you describe this biombo so our audience can picture it? Sonia: It’s a biombo with 10 panels and two sides. On one of them is the conquest of Mexico, and on the other it’s an achinada scene, based—but it’s not a copy—on the designs of Chinese lacquer biombos from the early 18th century. The work is signed only on the Conquest of Mexico side by Pedro de Villegas in 1718, and this scene, which, well, in some way we could think of as the main scene, is an especially complex composition because it consists of 33 scenes that are identified. In fact, in the lower left corner there’s a medallion that numbers and describes each of these scenes. There are several conquest-of-Mexico biombos from that period, but among the ones that survive, this one is very particular because it gives a big role to the landscape. It’s likely one of the latest ones that were made, because the representation of this theme, mainly in biombos, although there are also some painting series, particularly conchadas painting series, and most of them are a bit earlier, like from the last decade of the 17th century. So the differences we have in this work are probably because it’s a commissioned piece. That, without a doubt, is a later commission. On the other hand, the reverse. In New Spain, starting in the 17th century, two-sided biombos were pretty popular, and among the works that survive, you can often, like, notice the prominence of one of those two sides, right? That’s why we talk about front and back. However, we have a few cases where, like, the reverse, or what we think could have been the reverse, is worked enough that it’s hard to identify which side is the main one. Talking again about the reverse side, it has a black background, it’s, well, it’s very, very colorful, right? The colors are pretty bright. It has different constructions, mostly, well, it’s that, when you look carefully, more than directly inspired by Chinese biombos, they look more like achinados motifs. I mean, based partly on European chinoiserie. José: It’s super interesting because you’ve shown us kind of a hybrid object. We’ve talked about Mexico, Japan, China, Spain, Italy—what’s the origin of the biombo? Sonia: Sure, well, biombos come about, like so many things, in Asia, in China—well, they do pass to different nations of the Far East, for several centuries now—and in particular, well, the word biombo has an origin, let’s say, in Spanish, it comes from the Japanese byōbu, which means “stopped wind.” So the very fact that since the end of the 16th century in Manila and the early 17th in New Spain, that’s the word that’s used, gives us clues that the first ones that were known were the Japanese ones. The byōbu were fashionable in Japan in the Momoyama era, the period Japan was in when the Europeans arrived, the Portuguese, in 1543. Both civilians and, in part, religious orders—very particularly the Jesuits, who are really the ones who mainly lead evangelization in Japan—realize the potential of these objects that were used a lot, like, they were objects of high diplomacy, meaning, depending on the theme that was represented, they could be given as gifts to, like, authorities or diplomats. And of course, with the themes that were represented, you could send messages, right? And this is something the Jesuits picked up perfectly. They in turn commissioned some biombos. And how did these works get to New Spain? Well, without a doubt through Manila. Like I’m telling you, since the end of the 16th century. The quote from Antonio de Morga is very well known—he lived several, several years in the Philippines and later published, in the first decade of the 17th century, kind of a chronicle of what he had seen during his years in the Philippine capital—and he said that every year byōbu arrived, gilded and painted in oil, from Nagasaki. So, very specifically, he says the ones that arrived were Japanese. So the interesting part is also that from the first decades of the 17th century in New Spain, they’re making biombos that don’t try—at least not in the documents that survive nor in the works that survive, which are a little later, like from the second half of the 17th century—we don’t see an intention, like in this case, of simply copying the Japanese models. Like, right away, for example, Japanese biombos were shorter, and, well, here they increase in size… well, it makes sense, right? Because of the type of, like, lifestyle inside houses in Japan, with furniture basically at floor level, with very low furniture, people sat, ate, slept, did everything, everything, like, sitting on the floor, which wasn’t the case in New Spain, where there was tall furniture. In Japan biombos circulated in pairs. In New Spain, exceptionally, yes, we have some, like, documentary evidence that they were displayed like that, but it wasn’t the most common, right? You also have to take into account that two biombos displayed in parallel take up a lot of space, and in New Spanish houses, well, there were many objects. I mean, well, who could afford these biombos? The number of panels changes too in New Spain, almost from the start of the 17th century, we have eight-panel biombos, ten panels, twelve panels, then fourteen, sixteen, I mean up to 24 panels, which is something that in Japan definitely wasn’t used. But it’s that it was a fashion that, unlike others, lasted a really long time. I mean, really up to the beginning of the 19th century they were still making biombos in what was already Mexico. Kate: In your description you mentioned that one side of this biombo is signed by Pedro de Villegas, and so my question is: who was he? And also, what was biombo production like in 18th-century Mexico? Sonia: Well, Pedro de Villegas. Most likely it’s Pedro de Villegas y Peralta, whom Manuel Tussan found a document about in 1723 that mentions him as a certified master. And the only other work—at least that I know of—that’s signed by this artist is a visit by Viceroy Francisco Fernández de la Cueva, Duke of Alburquerque, and his wife to the La Viga canal and the town of Iztacalco. This is a work that’s earlier, from 1706, I think, and it’s in the Soumaya Museum in Mexico City, but it’s not a biombo. So, well, if you compare the two works, they have things in common, for example, the prominence of the landscape, that there’s a very high horizon and that in that very high horizon the volcanoes stand out. Which, well, this thing about the high horizon and the volcanoes, yeah, it’s shared by other similar representations, by other biombos in particular. But, like, the details, the details of the image, you can tell it’s the same hand, even though they’re separated by several years. Unfortunately, so far he’s a painter who really remains in the shadows, I mean, there’s no more information. I trust that over time more things will show up, but, well, I really like the question about how the making of biombos worked in New Spain in the early 18th century. Let’s see, it gives the impression that the painters active in Mexico City, in general, it doesn’t seem like there were specialized workshops in the city for making biombos. This has to be taken with some caution, right? I mean, I’m saying that up to now there’s no known evidence. It’s also a bit complicated because biombos are only signed exceptionally, I mean, like, it’s not a huge surprise. A lot of New Spanish painting isn’t signed, and over time through the 18th century it becomes more common to sign, but it’s not that common, and we also don’t know many contracts for biombos, for example. I don’t have the slightest doubt that most of the painted biombos that survive are commissioned works. I mean, because the details vary so much, I mean, in no case have I found signs that they were mass-produced, for example, the painted ones. There were also many much simpler biombos, made just of cloth, for example, those are common. But these that are painted, well, I see New Spanish painters taking the risk of making such a big work of ten panels, relating—and even less that… Villegas would subcontract someone on his own to paint the reverse to see if someone decided to buy it, that’s not how New Spanish painting worked. So, yeah, sometimes there are references in Mexico City, but, well, this is still a pretty early-stage topic. I hope to have much more precise answers in the coming years. But yeah, they mention in Mexico City, sometimes, at the end of the 17th century, beginning of the 18th, biombos from Tlaxcala. And of course the next question is, and what were those biombos like? Well, unfortunately they don’t describe them. So, well, they were a pretty frequent taste, but never generalized. I mean, sometimes you find very rich households where there are many biombos, and very diverse ones. So it’s obvious the person, beyond having money, had an interest in this type of work. But across the 17th and 18th centuries, there are also inventories of rich households that don’t have a single biombo, and you can tell it’s not because of lack of purchasing power—or they have just one or two, and they mention them, they describe them in terms where you can tell it wasn’t any star piece of their household goods. So in this context, kind of so diverse… well, I think it would be hard for there to have been specialized workshops. Definitely, the, like, achinado side of this biombo, that does make us think a bit. I originally thought Villegas might have been the author of both sides, but taking into account that they really are very different from each other, there are several achinado biombos and there are several conquest-of-Mexico biombos, but both don’t usually go together, right? And the other signed work by Villegas is totally different from the achinado side and instead looks a lot like the conquest-of-Mexico side, so—and on the other hand, from documents and partly from the surviving works, we know that already in the 18th century the achinado biombos, yeah, were relatively frequent. So if this means there could have been painting workshops specialized in achinado biombos, I think it’s a possibility we can consider, but for now, well, there aren’t elements to make firm statements about it, right? José: And maybe, if you go to see these biombos you’d generally see them in a museum, but I want to ask you: how did these biombos work in elite Mexican homes? Sonia: Yeah, I really like this question too. Look, they worked in different ways. The documents aren’t always that organized, even when they’re from, like, the highest income level, we can’t always be sure where they were, I mean. Sometimes, yes, sometimes they kind of organize it and tell you what room each thing was in, right? These, in particular, the ones that have, like, a political message, I definitely think they tended to be in public areas of the house, and in places probably, well, more connected—I mean it’s the 18th century—probably more connected to the male world than the female world, this kind of work, I mean the conquest side, to me it seems like they were in receiving rooms. The man of the house and the side of the achinado biombos is curious because there are even bed biombos. You can recognize those because they’re very tall. And also they’re usually painted on both sides, because the point was, well, on one hand, to isolate the bed, give privacy, isolate it from the outside, but also, well, of course, the person who was isolated was, well, already someone with rank. So they tend to be decorated on both sides, and there are also achinado bed biombos in the documents. In short, I’d tell you, especially in cases where the same household has 10 biombos, for example, people who were into them put them basically anywhere. Kate: And thinking about this iconography on both sides that, like you’ve said so elegantly, kind of shows two worlds of biombos, do we know anything about its owners? Sonia: Well, about this one in particular, we’d love to. I mean, in New Spain it happens a lot that we have documents without works and works without documents. And in the case of biombos, it’s no exception. But it’s really, really interesting that we do know, thanks to the research by Silvia Pina, who was a researcher for quite a while at the Historical Museum and Park of Miramare Castle. She did major research on this and found that the first documentary reference to this work is in a document from 1874 from Miramare Castle, which was Maximilian’s residence in Trieste. And also, in this documentary reference, it does mention that it comes from—well, in fact, it mentions it as a biombo, I’m speaking from memory—Hispanic, but yes there’s a reference that it’s definitely not a local work, which anyway I don’t think anyone could ever have thought it was a work made in Italy or even in Europe. This is pretty interesting because, like, we tend to think—meaning contemporary research—well, when we think about these objects, sure, we place ourselves on one hand in the moment they were made and on the other in our own time, and we don’t usually stop to think about what happened to these works, meaning, they were preserved. Sure, right? Some. But how were they valued, not valued, did they catch attention decades after they were made, throughout the 19th century, in the early 20th. So the fact that this work ended up in this residence after the death—well, Maximilian had a very tragic end, in Mexico, I mean, he was emperor from 1864 to 1867, he dies by firing squad. The thing is that several of the possessions he had in Mexico later went back. Silvia Pina says she didn’t find it in the inventory of the frigate that carried objects from Mexico to Trieste from 1866 to 1867, it’s not there. So we still don’t know if it was a gift or if Maximilian himself could have bought it. Well, I agree with Pina that it’s more likely it was a gift. But one thing is that someone gives you something and, well, maybe out of courtesy you display it right there. But the fact that there was a decision at some point to send it to Italy, I mean, to me that does speak to a valuation of the object at the end of the 19th century, right? And well, the other thing is the theme itself, the conquest of Mexico, I mean artistic representations. Well, it’s a theme that’s been generating a lot of brilliant publications for almost 30 years here in my field. And it’s always, like, who were these objects made for? I mean, some of the Conquest-of-Mexico biombos were made specifically to send them to Spain, because they’re documented as gifts very early in the 17th century. But others, for example this one, stayed in Mexico. So it’s curious, because it’s true they tend to show, like, they don’t show the overwhelming power of the Spanish side over the Mexica side, but they tend to prefer—not always, but they tend to prefer—like, the more diplomatic scenes, like equality of circumstances, the moment of encounter. But well, it’s exactly like, how was the theme perceived, I mean among the Creole elite who were the ones who originally commissioned these works and kept them in Mexico, because yes, we know from documents that there were several biombos like this in New Spain, and how they were seen in Europe. So we know Maximilian was interested in the pre-Columbian world. He was interested in it, in fact, well, he arrives in a country where, sure, mestizaje is more and more common, but there’s still an indigenous presence, like, purely indigenous, pretty strong, areas of the country where original languages are still spoken. So he was interested in that world. So, well, to what extent this could have been a gift especially appreciated by him because it allowed him—like, in some way, he was also a European who arrived to govern a land whose original population, well, was totally different. So, to me, this work, in particular, has this appeal too, that it lets us reflect. We don’t have the answers yet, but it lets us reflect on, well, how someone as cultured as Maximilian might have seen it, and whether he identified or not with a work like this 150 years after it was made, right? José: Okay, we’ve talked a bit about Maximilian, but now we’re interested in the researcher. How did you come to study the topic of biombos? Sonia: Well, I’m an art historian, like, all my training, all my training has been in Mexico and, really, since undergrad, well, it’s funny, much later I realized that New Spain was a period that sometimes wasn’t, like, the most popular, meaning, many researchers kind of lean toward pre-Columbian Mexico, which also is so rich, so diverse, it gives you tons of material. Or then more current art, for example. But well, I remember Laurence Le Bouhellec, my New Spanish art professor in undergrad, with a lot of affection, because I remember when I first got close in her classes to New Spanish art, there was, like, the chapter on the relationship with Asia, like, exactly one of the topics that was, like, very original, exciting, and full of questions. I mean, the enconchados, the biombos, right? The silk, the porcelain, how in this place in the world, these objects had given rise—first, they had circulated in large quantities—and then they had given rise to many local works that partly related to the original Asian ones and partly to European art, but then also gave rise to totally different works. So it’s kind of curious because I was interested in New Spain, but I wasn’t that, that interested in religious art, for example. So, well, like always, I’ve been really curious, it seemed to me my first approach was through enconchados, a topic that still, still fascinates me. In enconchados, too, the most well-known ones represent the conquest of Mexico. But, like, through enconchados, well, you get to the world of lacquers, Japanese lacquers, Japanese, and then I started to document, like, lacquers more in general, and then realize that many of the Chinese lacquers that had circulated, well, were actually biombos. So, from there, well, more recently, in a book that’s about to be published for the first time, it brought me closer to the topic of ivories and porcelain. So, well, I think it has to do with this. I don’t know, to me it’s fascinating how these works went, in just a few years, in a few decades, from being totally foreign, right? There was absolutely no precedent in America for these works. And suddenly we have that by the end of the 17th century—maybe biombos not as much because, well, they’re more expensive works—but porcelain, silk, suddenly it turns out they’re common presences, right? So this, like, interaction of so many different backgrounds, I love that. Kate: And now comes our trick question: if you could ask this biombo something, and it would answer you, what would it be? Sonia: Well I think I’d almost tell it, tell me whatever you want about yourself. But well, I hope, of course, as long as the biombo was willing to tell its story. It would be really hard for me to ask it just one question. Well, in any case, why are you like this? I mean, the work interests me a lot, both sides of the work. It’s curious because actually I think most of the public who gets the chance to see it would probably be more drawn to the conquest-of-Mexico side, like, as a work it’s very beautiful. And also most conquest-of-Mexico biombos don’t represent that many scenes, I mean, most have 15 scenes. This one has 33, but also what’s curious is that, because the landscape has such a strong prominence, it doesn’t even appear—I mean, you don’t see the biombo, like, abigarrado, I mean, you don’t feel overwhelmed when you look at it, so, sure, it’s a super interesting side, but I’m almost as interested as in the inverse, the reverse. I mean, there are several achinado biombos from the 18th century, but they seem to be later, and this is the only one I know that has the golden clouds, for example. So, well, Pina says both sides are worked in oil. Also, I mean, another big topic is, well, at least for me, who works mainly on this relationship with Asia, another topic is to what extent pictorial techniques, strictly pictorial, could have been adapted to produce an effect so similar to lacquer, for example. So, yeah, I’d need that: why are you like this? But taking into account both its sides, the whole work—why combine such different things in a single biombo? José: Well, then we have to have coffee with the biombo so it can answer all our questions, and yours too. Sonia: Better a chocolate because we’re in the 18th century. José: And to wrap up, could you recommend a bibliographic reference so we can keep digging into this topic? Sonia: Well, Silvia Pina herself has an article published in the journal Quiroga in 2017, I think. It’s called “El biombo de las tres culturas.” I’ve also mentioned the topic in a couple of articles. The latest is published in Heritage, in the journal Heritage, in 2023. This one is a bilingual edition, meaning, there’s the Spanish version and also, totally—well, actually the original version is in English. It’s totally translated into Spanish, right? But in this article I only talk about the side with the modelaca and the relationship with the other biombos of the canon. And, by the way, it also appears in the exhibition catalog they did in Milan, the one by the Prada Foundation, so it’s referenced there too. Kate: Thank you so, so much, Sonia, for this really interesting conversation. José: Thanks so much. Sonia: No, thank you both. What did we learn today? Kate: In this conversation with Sonia we learned a ton. But one of the things I want to highlight that she told us is the importance of the second valuation of this object, because we know it was commissioned by someone, we don’t know who this person was, but at some point it reaches Maximilian. And we don’t know exactly what appreciation Maximilian had, but when, after his death, someone saw this object as so important that they sent it to Italy and it arrived at Miramare Castle and it stayed there, you know, like, up to today, where it has this kind of permanence, that shows us that throughout its life it has had many kinds of appreciation. And I think that’s really important to highlight. José: I also think, like, the role of this object, I mean that it’s Asian, it’s Japanese, it’s Chinese, it’s Mexican, it’s Spanish, it’s Italian, I mean, like that question about the origin, that maybe you say, well, it’s trivial, that the origin doesn’t matter, because, in the end, how do we trace that impossible origin? Made in Mexico, influenced by who? It’s super complex, but it helps us understand how an object gets generated that is cosmopolitan… with multiple origins. Which helps us understand a present world where everyone claims the nation now, like, what’s American, what’s Chinese, what’s German, I don’t know. Well, sometimes those are more like discourses than realities, because we know artifacts get built from multiple people, from multiple origins. So, really interesting. Kate: So, thank you so, so much for being with us in this episode. If you want to see the biombo, you can see it on our Instagram page. José: Lascosastienenvida Kate: And you can also see the page for this object on our new website that’s called— Jose: Lascosastienenvida.com Kate: So, thank you so, so much for being with us today and we’ll see you in the next episode. José: See you, chao. Kate: Chao.

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Sonia Ocaña es doctora en Historia del Arte por la Universidad Nacional Autónoma de México, Es profesora investigadora de tiempo completo en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco y miembro del Sistema Nacional de Investigadores de México. Su investigación se centra en la relación artística entre Nueva España y Asia durante el siglo XVIII

Bibliografía adicional

Pinna, Silvia. 2017. “El biombo de las tres culturas. De Nueva España al Segundo Imperio.” Quiroga. Revista de Patrimonio Iberoamericano 12: 96–110.

Ocaña Ruiz, Sonia I. 2021. “Conexiones transoceánicas: Nueva España y la expansión del gusto por los biombos.” Res Mobilis 10 (13-1): 103–129.

Ocaña-Ruiz, Sonia I. 2023. “Lacquer and Imitation Lacquer Folding Screens in New Spain.” Heritage 6 (5): 4282–4299. https://doi.org/10.3390/heritage6050226.

Nicholas Cullinan 2023. Paraventi: Folding Screens from the 17th to the 21st Centuries. Milan: Fondazione Prada.

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