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Una Virgen de Bonaria (Cagliari, 1370)

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Fotografía realizada por Sara Caredda

Kate y José conversan con Sara Caredda, profesora asociada de la Universidad de Barcelona, sobre la imagen de la Virgen de Bonaria que se encuentra en el santuario homónimo de la ciudad sarda de Cagliari  (1370).

Una transcripción del podcast

A transcription of the podcast

Jose: Kate, ¿tú sabes de dónde viene el nombre Buenos Aires? Kate: ¿Buff? Pues eso me da un poco de vergüenza, porque soy historiadora del arte colonial, pero no tengo ni idea de dónde viene el nombre de Buenos Aires. José: Bueno Kate, qué bueno que estás hoy presencial en esta entrevista, porque hoy día vamos a intentar trazar esta palabra Buenos Aires, pero a través de una imagen. Hoy vamos a hablar sobre la Virgen de Bonaria de 1370, que se encuentra en el santuario homónimo en la ciudad de Calgliari, en la isla de la Cerdeña. Así que bienvenidos a Kate: Las Cosas Tienen Vida. José: Este es un podcast en el cual hablamos de un objeto histórico con la investigadora que lo estudia, y esta semana tenemos la fortuna de hablar con Sara Caredda. Sara es profesora en la Universidad de Barcelona. Su tesis doctoral se centró en el fenómeno del patronazgo español en Cerdeña, con especial interés en el papel que los virreyes y los arzobispos españoles de la isla desarrollaron como promotores artísticos en época barroca. Actualmente sus intereses de investigación giran alrededor de los intercambios artísticos entre la península ibérica e Italia y la imagen religiosa de época post-tridentina, con la creación de nuevos modelos, nuevas abocaciones y nuevas iconografías. Así que es la persona perfecta para hablar de esta imagen. Así que bienvenida, Sara. Kate: Bienvenida, Sara. Sara: Hola, José. Hola, Kate. José: Nosotros siempre empezamos con una pregunta clásica. ¿Cómo describirías esta estatua? Sara: Bueno, es una imagen que tengo como muy vista desde niña, en realidad, porque es una estatua que yo conozco. De hecho, la vi por primera vez porque mi abuela, que le tenía mucha devoción, me llevó un día a verla y la tengo muy vista. Y recuerdo la primera sensación que tuve cuando la vi por primera vez. Recuerdo que era una estatua que me parecía muy grande, porque es una talla de madera que mide más de metro y medio. Con lo cual, claro, a una niña le parece muy grande, impone mucho. Representa a una virgen que está de pie sobre un pedestal, concretamente. Tiene el niño Jesús en brazos y en la otra mano lleva un cirio encendido y un modelito de un barco encajado dentro del cirio. Y este detalle me llamaba mucho la atención, también de niña, ver esto, un barco con un cirio encajado o al revés. No entendía muy bien cómo se podían encajar las dos cosas. Además, es una imagen de gran belleza, artísticamente hablando, porque es una virgen que tiene una cabellera muy larga que le cubre prácticamente toda la espalda. Y además lleva un manto que está lleno de decoraciones floreales. Está realizado con una técnica artística que técnicamente se conoce como técnica del estofado de oro. Se realiza cuando el artista le aplica a la talla de madera una hoja de oro muy fina. Encima se pinta normalmente utilizando algunas plantillas para que resulten toda una serie de dibujos y diseños. Pero al mismo tiempo se tiene que ver, se tiene que dejar al descubierto, digamos, el oro subyacente. Con lo cual es una imagen que resplandece mucho, llama mucho la atención y realmente deja muy impresionado el espectador. Kate: Y esta imagen de tu niñez, ¿dónde está actualmente? Sara: Está dentro de una iglesia en mi ciudad, la ciudad de Cagliari, la capital de Cerdeña. Es una iglesia que está al lado de un convento mercedario. Son los frailes de la Orden de la Merced los que la regentan aún hoy en día. Y la imagen concretamente está en un camarín detrás del altar del santuario. Con lo cual los devotos pueden subir, hay como una pequeña escalera. Tú vas subiendo por la escalera, le puedes dar la vuelta a la imagen de la Virgen y luego vas bajando por el otro lado. Y puedes verla, digamos, a 360 grados. Con lo cual esto impresiona aún más porque te puedes acercar, ves que tiene, por ejemplo, una expresión muy dulce en los ojos, los rasgos faciales, digamos. Y esto impresiona aún más, sobre todo cuando eres una niña, claro. Jose: Esa es la primera vez que tenemos a Cerdeña en el podcast. Entonces nos queríamos preguntar un poco, ¿en cuál contexto artístico se inserta esta figura? ¿Es una figura única, distinta o corresponde a patroles comunes en la ciudad? Sara: Digamos que se puede insertar en un contexto en el que, sobre todo la estatuaria de madera policromada, se estaba comercializando mucho en todo el Mediterráneo. No solo en Cerdeña, sino en todo el Mediterráneo. Nápoles, que sería la ciudad de donde proviene precisamente esta talla, era uno de los centros de producción más importantes de esa época. Cerdeña recibía muchas esculturas procedentes de Nápoles. Pero la característica más importante de la escultura de la Virgen de Bonaria es que es una de las primeras que llegan por cronología. Es una de las más artísticamente importantes. Tiene muchísima entidad y una calidad artística que no todas tienen. Y además se convertiría en un símbolo en la isla y sería imitada, se convertiría en un modelo en el sentido de que hay otras esculturas que después la imitan, la replicarán de otras formas diferentes. Con lo cual, claro, es un ejemplo muy importante artísticamente hablando para Cerdeña y no solo Cerdeña en esa época. Jose: ¿Y cómo llegó esta imagen a la ciudad de Calgiari? Sara: Es un gran misterio en realidad. En el sentido de que cuenta la leyenda, la historia es muy bonita, el relato es muy bonito, cuenta la leyenda que la imagen llegó en circunstancias milagrosas, digamos. En el sentido de que un día cuenta la leyenda que en el año 1370 una embarcación que navegaba cerca de Cerdeña se vio ingullida por una tempestad muy fuerte. Y el comandante de la nave decidió tirar al mar todo el equipaje para intentar salvar el barco. Y la leyenda dice que la última caja que tiraron al mar extrañamente no se hundió, sino que empezó a navegar sola, fue surcando las olas y a su paso la tormenta cesaba. Se abrían los cielos, con lo cual el comandante de la nave decidió seguir esta caja y la caja siguió navegando hasta que básicamente se embarrancó en una playa que estaba en aquella época en las afueras de la ciudad de Calderí. Ahora es pleno centro, pero en aquella época eran las afueras. Concretamente era la playa delante del santuario de los mercenarios. Con lo cual dice la leyenda que bajaron los frailes, llevaron la caja al convento y cuando la abrieron encontraron allí dentro esta imagen de la Virgen con un cirio encendido en la mano. Esto dice la leyenda. En realidad no se sabe cuándo llegó la imagen. Los estudios artísticos han demostrado que esta imagen en realidad no es tan antigua, no remontaría al año 1370, sino que sería una talla de finales del siglo XV, más o menos 1480-1490. No se sabe en realidad quién la encargó, si fueron directamente los frailes mercenarios, si hubo, por ejemplo, algún comitente importante que intentó conmomediar y después la donó al convento. Estas son preguntas que no tienen respuesta de momento, pero sí se ha formulado una hipótesis. Es decir, la hipótesis principal es que el artista que realizó esta obra fuera un escultor importante que trabajaba en Nápoles en aquella época. El escultor en cuestión es Pietro Alamano, era un flamenco que se había afincado en Nápoles y que era conocido, precisamente, su taller por la producción de esculturas de madera policromada. Hay obras suyas no solo en Nápoles, sino en Roma, en Cerdeña, en Mallorca, en muchos sitios. Probablemente, entonces, él sería el autor de esta talla. Kate: Estoy pensando en esta época que hay muchas imágenes que llegan en barco, en esta forma de que están en su caja y llegan al destino que han elegido. Por eso me gustaría saber qué significado tenía para Cerdeña tener una imagen tan milagrosa eligiéndose. Sara: Sí, de hecho, digamos que se trata de un topos literario, de alguna forma. O sea, de muchas imágenes marianas que llegan en circunstancias milagrosas, que eligen un sitio concreto, que quieren vincularse a ese sitio concreto o a esa iglesia concreta. Se va repitiendo en muchas historias de imágenes, no solo marianas, de imágenes milagrosas en general. En el caso de Cerdeña, era muy importante tener esta virgen porque el santuario que la custodia está en un lugar estratégico de la ciudad de Cagliari. Todos los barcos que incluso hoy en día entran o salen del puerto pasan delante del santuario, con lo cual tenía una vinculación muy fuerte con el mundo de la navegación, la leyenda de la imagen, las circunstancias en las que habría llegado milagrosamente a Cerdeña la vinculan al mundo de la navegación, la protección marina, por lo cual era muy importante tener una imagen que en una isla que está en el centro del Mediterráneo evidentemente pudiese garantizar, digamos, a los marineros, a los navegantes, a este colectivo que en el siglo XV-XVI era tan importante, lo sigue siendo ahora, pero en aquella época lo era aún más. Era muy importante tener una imagen que pudiera convertirse en protectora precisamente de todos ellos. Jose: Entonces nuestro podcast también se enfoca mucho en la vida de estos objetos, entonces quería ver si nos podías profundizar un poquito más sobre cómo va circulando esta imagen y si hay cambios o no. Sara: Sí, el cambio más interesante que tiene que ver con la circulación de la imagen es que precisamente porque el culto va viajando probablemente el vehículo más importante son los navegantes que siguen un poco las rutas comerciales de la época. Entonces el culto va viajando y llega a la ciudad de Sevilla. Claro, estamos en la segunda mitad del siglo XVI, momento en el que Sevilla era la ciudad que controlaba en régimen de monopolio el tráfico comercial con Latinoamérica. Y aquí en esta ciudad es interesante que se llega a fundar una cofradía que se llama la Cofradía de Nuestra Señora del Buen Aire, es decir, con el mismo nombre, el mismo apelativo, la misma virgen, que era la cofradía que reunía concretamente a los pilotos, a los dueños de naos, a los maestres, es decir, los estatutos más altos del mundo de la navegación, los que precisamente navegaban en la ruta de la carrera de Indias hacia y desde Latinoamérica. Y aquí esta cofradía, que tenía a la Virgen del Buen Aire como patrona precisamente, crea una segunda imagen, una imagen que es interesante porque se trata de otra talla, otra talla de madera policromada, pero que no sigue el mismo modelo que el de Cagliari, es decir, es la misma virgen, tiene el mismo apelativo, tiene la misma especialización, porque es la que protege precisamente contra los desastres marinos, pero tiene otro rostro, de alguna forma. Con lo cual, el culto se convierte, de alguna manera, en un culto bicéfalo. Y es interesante ver, reseguir un poco, cómo pueden convivir las dos representaciones a la vez según el territorio en el que se van produciendo. Kate: En el principio mencionaste que lleva un barco y una vela encendida. ¿Podrías hablar un poco más de por qué pusieron estos atributos en esta imagen? Sara: Sí, es otra pregunta que no tiene una respuesta clara, pero podemos formular algunas hipótesis. En el sentido de que, leyendo las descripciones más antiguas de la imagen, y también he estado catalogando, a lo largo de los últimos años, muchas representaciones de la Virgen de Bonaria, y me he dado cuenta de que las más antiguas no reproducen precisamente el detalle del barco. Es decir, en origen, esta imagen seguramente no tenía el barquito en la mano. Se lo añadieron después. Claro, cuándo se lo añadieron, no lo sé decir exactamente, pero mi hipótesis es que probablemente empezó a llevarlo en algún momento del siglo XVII, probablemente principios o mediados del siglo XVII. ¿Cuál era la intención? Evidentemente, estamos hablando de una imagen que estaba vinculada con la protección marina, y añadirle el barco reforzaba de alguna forma esta idea de protección marina contra todos los desastres posibles que existían en esa época y los peligros asociados al mar. De hecho, las fuentes de la época hablan mucho de situaciones de peligro que se encontraban los marineros y que se encomendaban precisamente a esta Virgen. Hablan sobre todo de tempestades marinas, hablan de ataques de piratas, hablan de fuertes vientos. Claro, Cerdeña es una isla que está expuesta, además, a vientos muy fuertes, dependiendo de la época del año. O al contrario, por ejemplo, hablan de la ausencia de viento. Claro, en caso de ausencia de viento, las velas, evidentemente, no pueden guiar el barco, con lo cual era otra situación de peligro importante. Jose: Bonaria en italiano significa buen aire, y quería saber si esta Virgen de los navegantes, esta Virgen marítima, también se trasladó hacia América y si tiene relación con la ciudad de Buenos Aires o no. Sara: Sí, sí, tiene relación, y tiene una relación muy directa, además. De hecho, el apelativo de la Virgen, claro, estamos utilizando el apelativo que se utiliza actualmente en italiano, Nostra Signora di Bonaria, pero en el siglo XVI, XVII, evidentemente, con el apelativo en español, la bibliografía, la menciona o como la Virgen del buen aire o como la Virgen de los Buenos Aires. Estamos hablando de la misma Virgen. Entonces, la ciudad de Buenos Aires, en realidad, fue fundada con esta Virgen. Digamos que quien fundó la ciudad tenía justo esta Virgen en mente. Es una historia también muy conocida, remonta al mismo momento de fundación de la ciudad. Las circunstancias son conocidas, pero las podemos recordar. Estamos en el año 1535, es el año en el cual Zarpa de Sanlúcar de Barrameda, una expedición muy famosa, capitaneada por Pedro de Mendoza, que un año más tarde llega a la desembocadura del Río de la Plata. Y aquí, en la desembocadura del Río de la Plata, Mendoza funda una ciudad que llama como Puerto de Santa María del buen aire o Puerto de Santa María de los buenos aires. Se encuentra con el doble apelativo. No se sabe exactamente por qué Mendoza escogió este apelativo. Hay hipótesis en este caso también. Una, por ejemplo, dice que probablemente la expedición se encontró con una tempestad muy fuerte delante de las costas de Brasil. Y entonces, cuando superaron la tempestad, en agradecimiento a esta Virgen protectora de la navegación, le dedicaron la siguiente ciudad que fundaron. Probablemente viene de aquí, pero no tenemos ninguna seguridad. Son todas hipótesis. Lo que sí se sabe es que la ciudad se fundó con este apelativo, lo mantuvo, aunque la historia de Buenos Aires es curiosa porque la ciudad fue abandonada, digamos, pocos años después de su fundación y después refundada unos años después. De hecho, el segundo fundador de Buenos Aires, que es Juan de Garay, la refundó, digamos, en 1580. Y a estas alturas, de alguna forma, se habían olvidado de su fundadora. Cuando llegó Juan de Garay, no existía, por ejemplo, ninguna iglesia, ni ninguna catedral, ni ninguna capilla, nada por el estilo, dedicado a la Virgen de los Buenos Aires. Pero sí mantuvo el apelativo, con lo cual el apelativo ha llegado hasta nuestros días y recuerda precisamente este vínculo original que viene de Cerdeña. Kate: A mí me gustaría saber qué rol tiene esta imagen hoy en día en la Cerdeña. Sara: Hoy en día es una de las imágenes más veneradas. Sigue teniendo una veneración enorme en la ciudad. De hecho, el santuario donde está custodiada es una de las iglesias donde siempre hay devotos rezando, con lo cual es una imagen muy importante. Además, se venera no solo como patrona de la navegación, sino también como patrona de la isla de Cerdeña. Es un título que le dieron oficialmente en el año 1908, aunque en realidad, informalmente, ya se veneraba como patrona de Cerdeña desde mucho antes. Me lo he encontrado ya como desde finales del siglo XVI, principios del siglo XVII. Y por esta razón, además, como curiosidad, ha recibido muchas visitas importantes. Por ejemplo, muchos papas, cuando los papas realizan alguna visita oficial a Cerdeña, todos siempre hacen parada en el santuario. Los últimos tres papas, que son Juan Pablo II, Papa Benedicto XVI y Papa Francisco, los tres, por ejemplo, han visitado la Virgen. Además, Papa Francisco tiene, de alguna forma, doble interés precisamente porque viene de Buenos Aires, con lo cual, digamos que le tendría una devoción aún más fuerte. Jose: Ya nos has comentado al inicio tu relación de niñez con esta figura, pero quería saber, como investigadora, ¿cómo llegaste a estudiar esta escultura? Sara: Me encontré, como mucha documentación sobre la Virgen de Bonaria a lo largo de mis estudios, sobre todo doctorales, cuando realizaba la tesis doctoral, pero en ese momento, lo voy a confesar, me daba un poco de miedo estudiar este tema en concreto porque es un tema que tiene una geografía muy amplia, una cronología muy amplia y necesita una investigación muy sólida. En ese momento, yo estaba investigando otros temas, con lo cual lo dejé en un cajón momentáneamente, pero más tarde seguía encontrando imágenes de la Virgen, etc., y decidí que a lo mejor había llegado el momento ya de empezar una investigación, sobre todo porque en este tema existen otros investigadores que se han dedicado al culto de la Virgen de Bonaria. Recordaré sobre todo dos que la han estudiado mucho, que son María Giuseppina Meloni y Roberto Porrá, son dos historiadores de Cagliari que han estudiado mucho el culto de esta Virgen, pero no se había estudiado nunca su imagen. O sea, me di cuenta de que se sabía mucho de su culto, pero muy poco se había trabajado su imagen. Cómo, a partir sobre todo del siglo XVII, la representación de la Virgen de Bonaria va creciendo. Hay cada vez más representaciones pictóricas, copias escultóricas, réplicas, por ejemplo, en el mundo de la estampa, etc. Y este tema no se había trabajado nunca. Entonces, me interesé a este tema precisamente porque en mi faceta de historiadora del arte me interesaba ver qué evolución había tenido la imagen, si se representaba siempre de la misma forma, si, en cambio, había variantes. Y allí fue cuando me di cuenta de que el culto tiene una expansión geográfica enorme y tal vez por esta razón, por esta expansión geográfica tan grande que tiene, no siempre se le representa igual, sino que puede haber distintas formas de pintar, de esculpir o de grabar, por ejemplo, a la Virgen de Bonaria. Kate: Y ahora viene nuestra pregunta trampa. Si tú pudieras preguntarle algo a la Virgen, la imagen de la Virgen, y te contestaría, ¿qué sería? Sara: Bueno, haré yo una segunda trampa, si os parece bien. Es decir que le haría dos preguntas a la Virgen, no solo una, sino que le haría dos. La primera pregunta es la pregunta lógica de cualquier historiador del arte, digamos, que es realmente, ¿en qué momento y quién te realizó? Porque tenemos hipótesis ahora mismo, pero en realidad no tenemos documentación que las avale. Con lo cual, claro, le preguntaría si realmente las hipótesis que se han formulado hasta ahora son correctas. Y la segunda pregunta que le haría es, ¿cómo has viajado tú tanto? Es decir, ¿cuáles han sido las vías de expansión de tu culto? Porque es un culto que está documentado en muchísimos lugares distintos. Hay copias y réplicas de la Virgen de Bonaria, evidentemente en muchos lugares de Cerdeña, pero fuera de Cerdeña es un culto muy internacional, porque hay copias en Nápoles, en Génova, en Barcelona, en Madrid, en Sevilla, en muchos otros lugares de España, y luego el culto viaja hasta el otro lado del Atlántico y llega precisamente a Hispanoamérica. Entonces, una pregunta que me ha quedado pendiente en esta investigación, y que es un poco detectivesca, porque, claro, en mi investigación voy recopilando un poco todas las representaciones que encuentro de la Virgen de Bonaria, pero también me pregunto cómo han llegado hasta allí, quién las ha llevado. Y entonces otra cosa que le preguntaría es esta, ¿realmente quiénes son los mediadores? ¿Quién te ha llevado a tan sitio? ¿Quién ha defendido tu culto? Bueno, ¿quiénes son los embajadores, de alguna forma, de este culto? Jose: Esperemos que la Virgen nos responda con la geografía. El aire, el mar y la tempestad me llevan. No queremos respuestas concretas jajaja. Y para finalizar, para que nuestro público pudiera seguir profundizando en este tema, ¿nos puede recomendar alguna bibliografía? Sara: Sí, por supuesto. Bueno, ya he citado a dos autores que han estudiado este culto, y los vuelvo a recordar, son María Giuseppina Meloni, que tiene un libro publicado que se titula El santuario de la Madonna di Bonaria, del año 2011. Luego, Roberto Porrat, que también he citado, tiene un libro que se titula Un culto tra Cagliari e Buenos Aires. Es el que ha estudiado más la relación con Latinoamérica. El libro es de 2013. Y en toda la cuestión artística, yo voy resiguiendo precisamente todo este tema. Tengo varios textos que estoy trabajando ahora mismo, pero, por ejemplo, tengo un artículo publicado del año 2023, que se titula Nostra Signora di Bonaria. Tra Sardegna, Spagna ed Argentina, donde voy resiguiendo un poco precisamente este tema artístico. José: Bueno, muchas gracias por habernos compartido esta historia. Kate: Y muchas gracias por estar con nosotros. Sara: Muchas gracias a vosotros, un placer. Kate: José, después de esta conversación tan interesante con Sara, ¿qué has aprendido? Lo que me ha gustado de Sara es cómo es consciente, y yo creo que nosotros también tenemos que ser más conscientes de ello, de que el historiador está parado en un lugar específico. Y ella lo reflejó súper bien en la idea que yo veía esta imagen desde niña. Creo que eso nos marca mucho como historiadores, estas imágenes de dónde somos, y que a veces no nos lo metemos en el juego, en el análisis, porque siempre está esta idea de la imparcialidad, pero es súper interesante de dónde nos posicionamos. Sobre todo en el caso de esta vírgenes, que se mueve tanto y que a lo mejor perdemos ese movimiento, pero bueno, ella está anclada en un lugar, se movió, y nosotros también estamos anclados en un lugar, y a partir de esas dos localizaciones uno puede hacer un diálogo. Kate: Sí, y una de las otras cosas que me pareció muy interesante desde su estudio nítido de las copias de la imagen en sí, se puede marcar que hubo un momento en que la imagen no tenía el barco en su mano, como un atributo, pero luego la hipótesis es que asumió el barco precisamente por los devotos que tenía, por todo este movimiento que luego tuvo. Y eso me parece muy interesante, de que por su forma de trabajar con la imagen desde la imagen, pudo encontrar esos momentos en que la imagen no solamente muestra una idea, sino que como asume esta identidad en sí mismo, en sus atributos. Así que bueno, muchas gracias por haber escuchado este episodio.Pueden encontrar la imagen en nuestro Instagram Kate: Lascosastienenvida Jose: Y además, nueva información complementaria en nuestro nuevo portal web. Kate: lascosastienenvida.com Jose: Esta es una nueva innovación que tenemos para esta temporada, también podrán ver la temporada 8 y 7 en ese portal, y espero que nos sigan viendo en los nuevos episodios. Kate: ¡Nos vemos! ¡Chau! ¡Chau!

José: Kate, do you know where the name Buenos Aires comes from? Kate: Oof… well, that’s kind of embarrassing, because I’m a historian of colonial art — but I actually have no idea where the name Buenos Aires comes from. José: Well Kate, it’s great to have you here in person for this interview, because today we’re going to try to trace the origin of the word Buenos Aires — but through an image. Today we’ll be talking about the Virgin of Bonaria, from 1370, which is kept in the sanctuary of the same name in the city of Cagliari, on the island of Sardinia. So, welcome to— Kate: Las Cosas Tienen Vida. José: This is a podcast where we talk about a historical object with the researcher who studies it. And this week we’re lucky to be speaking with Sara Caredda. Sara is a professor at the University of Barcelona. Her doctoral thesis focused on the phenomenon of Spanish patronage in Sardinia, with a special interest in the role that Spanish viceroys and archbishops on the island played as artistic promoters during the Baroque period. Currently, her research focuses on artistic exchanges between the Iberian Peninsula and Italy, and on post-Tridentine religious imagery — particularly the creation of new models, new devotions, and new iconographies. So she’s the perfect person to talk about this image. Welcome, Sara. Kate: Welcome, Sara. Sara: Hi José, hi Kate. José: We always start with our classic question: how would you describe this statue? Sara: Well, it’s an image I’ve known since I was a child, actually — it’s a statue I grew up with. I first saw it because my grandmother, who was deeply devoted to it, took me to see it one day. And I remember that first impression very clearly. It seemed huge to me — it’s a wooden sculpture more than a meter and a half tall. So of course, to a child, it feels enormous and very imposing. It represents the Virgin standing on a pedestal. She holds the Child Jesus in her arms, and in her other hand she carries a lit candle — and attached to that candle is a little model of a ship. That detail fascinated me as a child — seeing this ship somehow fitted into a candle, or maybe the other way around. I didn’t really understand how the two could go together. It’s also a very beautiful image, artistically speaking. The Virgin has long hair that flows down her back, and she’s dressed in a mantle covered with floral decorations. It’s made using an artistic technique known as estofado de oro — gilded and painted wood. The artist first applies a thin layer of gold leaf to the sculpture, then paints over it, often using stencils to create patterns and designs. But parts of the paint are deliberately removed so that the gold underneath shines through. So the image really glows — it captures your attention and leaves a strong impression on anyone who sees it. Kate: And this image from your childhood — where is it today? Sara: It’s inside a church in my city, Cagliari — the capital of Sardinia. The church stands next to a Mercedarian convent, and it’s still run today by the friars of the Order of Mercy. The statue itself is kept in a small chapel behind the main altar of the sanctuary. Devotees can climb a little staircase that goes around it — you can go up, walk behind the Virgin, and come down on the other side. You can see her from every angle, which makes it even more striking. Up close, you notice details like the gentle expression in her eyes and her soft facial features. It’s especially powerful when you’re a child, of course. José: This is actually the first time we’ve featured Sardinia on the podcast. So we wanted to ask — in what kind of artistic context does this figure belong? Is it unique, or does it follow common patterns in the city? Sara: We can situate it within a broader context in which polychrome wooden sculpture was being widely produced and traded throughout the Mediterranean — not just in Sardinia, but across the region. Naples, which is actually where this sculpture originated, was one of the most important production centers of the time. Sardinia received many sculptures from Naples. But what makes the Virgin of Bonaria particularly special is that it’s one of the earliest examples to arrive — chronologically speaking — and one of the most artistically significant. It has great presence and exceptional artistic quality, not common in all works. It also became a symbol for the island — a model that would later be imitated and reinterpreted in other sculptures. So it’s a very important example for Sardinian art history — and not only for Sardinia, but for the wider Mediterranean world of that period. José: And how did this image arrive in the city of Cagliari? Sara: That’s actually a bit of a mystery. According to legend — it’s a beautiful story — the image arrived under miraculous circumstances. The tale says that in the year 1370, a ship sailing near Sardinia was caught in a violent storm. The captain decided to throw all the cargo overboard to try to save the vessel. The legend goes that the last crate they threw into the sea didn’t sink — instead, it floated and began to move on its own, cutting through the waves. As it drifted, the storm calmed and the skies opened. So the captain followed the floating crate until it finally washed ashore on a beach outside the city of Cagliari — what was then the outskirts, though today it’s right in the city center. That beach was in front of the Mercedarian sanctuary. The friars came down, took the crate to the convent, opened it — and found inside the image of the Virgin, holding a lit candle in her hand. That’s what the legend says. In reality, no one knows exactly when the image arrived. Sara: Art historical studies have shown that this image isn’t actually as old as the legend claims — it doesn’t really date back to 1370. It’s more likely a sculpture from the late 15th century, around 1480 or 1490. We still don’t know who commissioned it — whether it was the Mercedarian friars themselves, or perhaps an important patron who later donated it to the convent. These are questions that remain unanswered for now, but there is a main hypothesis. That hypothesis is that the artist who made the statue was an important sculptor working in Naples at the time — a Flemish artist named Pietro Alamanno. He had settled in Naples and was well known for his workshop’s production of polychrome wooden sculptures. His works can be found not only in Naples, but also in Rome, Sardinia, Mallorca, and other places. So, most likely, he was the author of this statue. Kate: I’m thinking about that period — there are so many stories of images arriving by sea, traveling inside crates and reaching the destination they’ve “chosen.” I’d love to know what it meant for Sardinia to have such a miraculous image “choose” them. Sara: Yes, in fact, we could say it’s almost a literary topos — a recurring theme. There are many Marian images that supposedly arrive under miraculous circumstances, that “choose” a specific place or church where they wish to remain. You see this pattern repeated in many miracle stories — not only Marian ones, but miraculous images in general. In Sardinia’s case, it was very important to have this Virgin, because the sanctuary that houses her stands in a strategic spot in Cagliari. Every ship entering or leaving the harbor — even today — passes right in front of it. So the image became closely linked to the world of navigation. The legend of her arrival, under miraculous maritime circumstances, connected her directly to the sea — to maritime protection. That was hugely meaningful on an island at the heart of the Mediterranean. Sailors and navigators — a vital community in the 15th and 16th centuries — saw her as their protector. Having an image that could safeguard them from the dangers of the sea was essential. José: Our podcast also focuses a lot on the life of objects — how they move, change, and circulate. Could you tell us more about how this image traveled or transformed over time? Sara: Yes — the most interesting change connected to its circulation is that, as devotion to the Virgin spread, the main agents carrying it were probably sailors, following the commercial routes of the time. So the cult of the Virgin of Bonaria traveled — and it reached the city of Seville. We’re now in the second half of the 16th century, when Seville held a monopoly on trade with the Americas. There, a confraternity was founded called the Brotherhood of Our Lady of Good Air — Nuestra Señora del Buen Aire — the same name, the same title, the same Virgin. It gathered together pilots, shipowners, captains — the highest ranks in maritime navigation, those who sailed the routes to and from the Americas. This brotherhood, which had the Virgin of Good Air as its patron, commissioned a second image — another polychrome wooden sculpture. Interestingly, it didn’t exactly replicate the Cagliari model: same Virgin, same name, same function — protecting sailors from the perils of the sea — but with a different face. So the devotion became bicephalous, in a way — two faces, two representations coexisting and spreading in different territories. It’s fascinating to trace how these parallel images lived side by side across regions. Kate: Earlier, you mentioned that she holds a ship and a lit candle. Could you tell us a bit more about why those particular attributes were added? Sara: That’s another question without a clear answer, but we can propose some hypotheses. By reading early descriptions of the statue — and after cataloguing many representations of the Virgin of Bonaria over the years — I noticed that the oldest ones don’t include the ship. So originally, the image probably didn’t have that little boat in her hand. It must have been added later — though we can’t say exactly when. My hypothesis is that it was introduced sometime in the 17th century, probably early to mid-1600s. Why? Because the Virgin was already associated with maritime protection, and adding the ship visually reinforced that role — symbolizing safety from the many dangers and disasters sailors faced at sea. Sources from the period mention how sailors in distress invoked her protection — during storms, pirate attacks, strong winds… Sardinia, being an island, is constantly exposed to powerful winds depending on the season. And on the other hand, there was also the danger of no wind — when sails couldn’t move the ships, leaving crews stranded at sea. So her intercession was vital in all those cases. José: Bonaria in Italian literally means “good air.” I’m curious — did this maritime Virgin, this protector of sailors, also make her way to the Americas? And is there a connection with the city of Buenos Aires? Sara: Yes, absolutely — and it’s a very direct connection. The Virgin’s title, of course, in Italian is Nostra Signora di Bonaria, but in the 16th and 17th centuries Spanish sources refer to her as Nuestra Señora del Buen Aire or de los Buenos Aires. It’s the same Virgin. So in fact, the city of Buenos Aires was founded under her protection — the founders had her specifically in mind. It’s a well-known story that goes back to the very founding of the city. We’re in the year 1535, when an expedition led by Pedro de Mendoza set sail from Sanlúcar de Barrameda. A year later, it reached the mouth of the Río de la Plata. And there, Mendoza founded a city called Puerto de Santa María del Buen Aire, or Puerto de Santa María de los Buenos Aires. Sara: The Virgin is known by both names. We don’t really know why Pedro de Mendoza chose that particular title. There are hypotheses, of course. One says that the expedition probably encountered a terrible storm off the coast of Brazil, and when they managed to survive it, they dedicated the next city they founded to this protective Virgin of the sea — as a gesture of thanks. That’s likely where the name comes from, but we can’t be certain. These are all theories. What we do know is that the city was founded with that name — and kept it. The story of Buenos Aires is curious, though, because the city was abandoned just a few years after its founding, and later refounded. In fact, its second founder, Juan de Garay, reestablished it in 1580. By that time, people had somehow forgotten its original patroness. When Garay arrived, there wasn’t any church, cathedral, or chapel dedicated to the Virgin of the Good Air. But he kept the name — and that’s how the title survived to this day, reminding us of its original connection to Sardinia. Kate: I’d love to know — what role does this image have in Sardinia today? Sara: Today, it’s still one of the most venerated images on the island. The devotion remains very strong. In fact, the sanctuary where it’s kept is always filled with people praying — it’s a very important place. The Virgin is worshiped not only as the patroness of sailors, but also as the patroness of the entire island of Sardinia. That title was made official in 1908, although in reality she had already been venerated as such informally since the late 16th or early 17th century. Because of that, she’s received many important visits — for example, every time a pope visits Sardinia, they always stop at the sanctuary. The last three popes — John Paul II, Benedict XVI, and Pope Francis — have all visited her. And of course, Pope Francis has a special connection — being from Buenos Aires, he feels an even deeper devotion to her. José: You mentioned earlier your childhood connection with this statue, but I’d love to know — as a researcher, how did you come to study this sculpture? Sara: I came across a lot of documentation about the Virgin of Bonaria during my studies, especially my doctoral research. But I’ll admit — at that time I was a little afraid to take on this topic. It’s a subject with such a vast geography and chronology, and it requires a very solid investigation. Back then, I was focused on other projects, so I set it aside for a while. But later I kept encountering images of the Virgin, and I realized maybe it was time to start studying her. Especially because other scholars had researched the cult of the Virgin of Bonaria — notably Maria Giuseppina Meloni and Roberto Porrà, two historians from Cagliari who have written extensively about the devotion itself. But no one had ever studied the image — the artwork — in detail. I realized there was a lot of knowledge about the devotion, but very little about how the Virgin was represented visually. From the 17th century onward, depictions of her multiplied — in paintings, sculptures, engravings, and prints. Yet no one had analyzed that evolution. So I became interested from an art historical perspective: how did the image evolve? Was she always represented the same way, or did her appearance change over time? And that’s when I discovered how far-reaching her cult was geographically — and that, perhaps because of that vast spread, her representation varied depending on place and period. You can see different ways of painting, sculpting, or engraving the Virgin of Bonaria. Kate: And now comes our tricky question. If you could ask the Virgin — the image itself — one question, and she would answer you, what would you ask? Sara: Well, if you’ll allow me to cheat a little, I’d actually ask her two questions. The first one is the logical question for any art historian: When and by whom were you really made? Because we have hypotheses, but no documentation to confirm them. I’d love to know if the theories proposed so far are correct. And the second question would be: How have you traveled so far? What were the paths your devotion took? Because this cult is documented in so many places — there are copies and replicas of the Virgin of Bonaria all across Sardinia, but also beyond: in Naples, Genoa, Barcelona, Madrid, Seville, and then across the Atlantic in Latin America. It’s one of those lingering mysteries in my research — almost detective work. I keep cataloguing every representation I find, but I also keep wondering: how did it get there? Who carried it? So I’d ask her — who were your intermediaries? Who transported you? Who kept your devotion alive? Who were your ambassadors, in a sense, spreading your image across the world? José: Let’s hope the Virgin answers us through geography — the air, the sea, and the storm will carry her message! [laughs] We don’t really want concrete answers, anyway. And finally, for our listeners who’d like to explore this topic further — could you recommend some reading material or references? Sara: Yes, of course. Well, I already mentioned two authors who have studied this devotion, but I’ll name them again. The first is Maria Giuseppina Meloni, who published a book in 2011 titled The Sanctuary of the Madonna di Bonaria. Then there’s Roberto Porrà, whom I also mentioned earlier. He wrote a book called A Cult between Cagliari and Buenos Aires — he’s the one who studied most deeply the relationship with Latin America. That book was published in 2013. And on the artistic side of things, I’ve been following this whole topic myself. I’m currently working on several texts, but for example, I published an article in 2023 titled Nostra Signora di Bonaria: Between Sardinia, Spain, and Argentina, where I explore precisely this artistic dimension. José: Well, thank you so much for sharing this story with us. Kate: And thank you for being here today. Sara: Thank you both — it’s been a pleasure. Kate: José, after such a fascinating conversation with Sara — what did you take away from it? What I really liked about her is how aware she is — and I think we should be more aware of it too — that every historian stands in a specific place. And she expressed that beautifully through the idea, “I’ve known this image since I was a child.” I think that marks us deeply as historians — the images we grow up with, the ones that shape where we come from. Sometimes we don’t include that personal position in our analysis, because we’re trained to think about objectivity. But it’s so interesting to reflect on where we’re standing. Especially with images like this Virgin — she travels so much, she moves across geographies — but in a way, she’s also anchored to a specific place. She moves, and we move too. And from those two positions — hers and ours — a real dialogue can begin. José: Yes, absolutely. Kate: And another thing I found fascinating is how, through her careful study of the copies of the image, she was able to trace moments when the statue didn’t yet have the ship in her hand — and later, how that attribute was probably added because of the devotion that grew around her. I love that through her visual analysis, she could show how the image doesn’t just represent an idea, but actually assumes an identity — how it transforms through its own attributes. So, thank you so much for listening to this episode. You can see the image on our Instagram — Kate: lascosastienenvida José: And we also have new complementary material on our brand-new website — Kate: lascosastienenvida.com José: It’s a new feature this season — you’ll also be able to access Seasons 7 and 8 there. We hope you’ll keep following us for new episodes. Kate: See you soon! Bye!

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Sara Caredda es profesora en la Universidad de Barcelona. Su tesis doctoral se centró en el fenómeno del patronazgo español en Cerdeña, con especial interés en el papel que los virreyes y arzobispos españoles de la isla desarrollaron como promotores artísticos en época barroca. Actualmente sus intereses de investigación giran alrededor de los intercambios artísticos entre la península Ibérica e Italia y la imagen religiosa de época postridentina, con la creación de nuevos modelos, nuevas advocaciones e iconografías.

Bibliografía adicional

 

Caredda, Sara, “Nostra Signora di Bonaria tra Sardegna, Spagna e Argentina. Genesi, evoluzione e diffusione dell’iconografia”, en: Il Capitale Culturale. Studies on the Value of Cultural Heritage, 27, 2023, págs. 129-169. 


Caredda, Sara, “The Virgin of Bonaria: Images and Iconography from the Mediterranean to the Atlantic”, en: Viceconte, Milena, Schiano, Gennaro, Cecere, Domenico (eds.), Heroes in dark times. Saints and officials Tackling Disasters (16th- 17th Centuries), Roma, Viella, 2023, págs. 157-182. 


Porrà, Roberto, La Madonna di Bonaria: un culto tra Cagliari e Buenos Aires, Cagliari, Tipografia dell’Unione Sarda, 2013. 


Meloni, Maria Giuseppina, Il santuario della Madonna di Bonaria: origini e diffusione di un culto. Con edizione del processo canonico sull’arrivo prodigioso del simulacro di Bonaria, Roma, Viella, 2011. 

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