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Una Cruz de Sudario
(México-España, s. XVII)

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Fotografía © Carlos Maura, 2025

Kate y José conversan con Carlos Maura, doctorando en Historia del Arte de la Universidad Autónoma de México, para hablar de una Cruz de Sudario enconchada del siglo XVII encontrada en Cádiz, España. 

Una transcripción del podcast

A transcription of the podcast

Kate: José, ¿tú sabrías cuántas hermandades salen durante la Semana Santa en Cádiz? José: Creo que es una respuesta muy difícil, porque nunca he estado en Semana Santa en Cádiz, pero sé que son muy devotos. Entonces, ¿serán unos 20? Kate: Casi… son 30 hermandades que salen durante la Semana Santa en Cádiz y eso tiene vinculación con nuestro objeto de hoy, porque nuestro objeto sale el Martes Santo de Semana Santa en Cádiz. Nuestro objeto es la cruz del Sudario del siglo XVII, de la archicofradía de la columna. Así que, bienvenidos a. José: Las cosas tienen vida. Kate: Este es un podcast semanal en el que hablamos de un objeto histórico con el investigador que lo estudia, y esta semana tenemos la suerte de hablar con Carlos Maura. Carlos es doctorando en Historia del Arte de la Universidad Nacional Autónoma de México. Ha trabajado para la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, para el obispado de Cádiz y Ceuta, y para varias empresas más relacionadas con el ámbito de la cultura. Sus investigaciones se centran en las conexiones artísticas entre Cádiz y América durante la época colonial, por lo cual es la persona idónea para ayudarnos a entender esta cruz. Bienvenido, Carlos. José: Bienvenido. Carlos: Muchas gracias, Kate. Muchas gracias, José, por esta invitación. Kate: Para nuestros oyentes que no están con nosotros, para que puedan visualizar esta cruz. ¿cómo la describirías? Carlos: Pues, es una cruz que tiene dos metros diez de alto y dos metros de ancho, una cruz que está realizada en la técnica que se conoce como el enconchado, que es quizás su nota más definitoria. Sabemos que la técnica del enconchado se basa en un soporte de madera. Tiene hechos los orificios para las incrustaciones de nácar y encima de ellas recibe una pintura que, en este caso, son casi todos elementos florales, dibujos de nácar están representando los atributos de la pasión que se disponen a lo largo de toda la cruz. Y, como digo, esos elementos florales son desde flores de campanas hasta hojas de tonos de verde, que hacen que tenga un resultado muy vistoso. José: Sobre todo, claro, el nácar debe ser un material muy frágil. ¿Esta cruz cuenta con alguna restauración reciente? Carlos: Pues sí, de hecho, la restauración es la que ha posibilitado que nosotros hoy conozcamos esta cruz. Es una pieza que se donó a la archicofradía de la columna de Cádiz en 1689. Tenía un retablo en la iglesia e incluso procesionaba cada vez que la hermandad salía a la calle el martes santos. Durante el siglo XIX, imaginamos que la cruz ya estaba muy debilitada, ya le faltarían muchas partes, y la junta de gobierno de la hermandad, los dirigentes, deciden guardarla en los almacenes y llegó hasta nosotros en un estado irreconocible. Prácticamente eran dos trozos de madera puestos en una pared. Y fue gracias a una investigación que pude hacer en los archivos de la hermandad. Cuando vi en los libros de actas la donación de la cruz, la vinculé con esa madera que estaba colgando en la pared, en la que no había casi nada visible. Y ahora, efectivamente, se ha podido hacer la restauración que ha devuelto a la vida a esta cruz. Me hace mucha gracia porque vuestro programa decís y afirmáis y yo lo comparto que las cosas tienen vida, pero hay momentos en los que las cosas también mueren. Y gracias a las restauraciones, es como el haz de Fénix que esta cruz ha vuelto a la vida después de estar en un estado muy deficitario de conservación. Kate: Y cuando hiciste tú esa restauración, ¿encontraste algo inesperado fuera de que era esa cruz? como un tipo de iconografía o algo así… Carlos: Bueno, muchísimo, porque ha sido un trabajo muy en común entre los restauradores, que han sido Pilar Morillo y Álvaro Domínguez, quienes en un primer momento plantean hacer una restauración casi arqueológica con las piezas de nácar que se conservaban y poco más. Y a medida que íbamos avanzando tanto en la investigación como en el proceso de la obra vimos que había mucho nácar faltante y se decidió finalmente completar con otros elementos parecidos al nácar para completar los dibujos de la pasión. Al margen, digamos, en paralelo a ese trabajo, yo seguí haciendo la labor de investigación, tanto en los archivos como, al fin y al cabo, sobre la técnica del enconchado, y debo decir que ha sido una carrera llena de regalos y de sorpresas. Ha sido una suerte hacer esta investigación porque, en primer lugar, la cruz es la pieza de enconchado que, como sabemos, es un arte muy localizado. No se vincula solamente a la ciudad de México. Tiene un discurso muy bonito porque nos habla de las relaciones internacionales de México con otros países, con Japón, con el comercio europeo y demás. Y esta pieza es la más antigua que se conserva documentada. La primera era un cuadro firmado en 1691, pero sabemos que esta cruz se regala en 1689 a la hermandad y, gracias al seguimiento que pude hacerle al donante, sabemos que la encarga en Ciudad de México entre 1687 y 1688. Con lo cual, también para la investigación de este género artístico, bueno, pues, supone una pieza que se ha convertido en clave. Más allá de eso, me parece que la pieza también nos da pie para comprender a la ciudad de Cádiz desde otros puntos de vista. Cádiz siempre se ha mantenido muy al margen de los discursos de historia del arte, pero gracias a piezas como esta podemos comprender la importancia capital que tenía la puerta de España hacia América durante los siglos de la Edad Moderna, sobre todo, por ejemplo, al hablar de personajes que entran en escena. El donante era un comerciante genovés que vivía aquí en Cádiz, hace la travesía de Indias y vuelve para acá, con lo cual bueno, pues sitúa a Cádiz en el mapa, en ese contexto, del comercio artístico. José: Para nosotros esta es una nueva técnica. Nos hemos tenido antes un enconchado. Entonces queríamos saber qué técnica, o si puedes explicar un poco cómo se desarrolla esa técnica y cuál es su origen. Cierto que Cádiz es un poco la encrucijada de distintos mundos. Entonces ¿qué origen tiene esta técnica o los materiales de esa cruz? Carlos: Bueno, pues, primero me encanta que hayas definido a Cádiz como una encrucijada porque yo creo que es la palabra que mejor la define todas estas redes comerciales que entran en escena. Y el enconchado es una técnica que también un poco nos habla de una encrucijada, en este caso localizada en la ciudad de México. Sabemos que es un técnica muy influida por el arte japonés del siglo XVI y principios del XVII, al que se ha dado el nombre de arte “Namban”, que es un poco como los japoneses se referían a europeos y a ese mundo exterior, a todos ellos. El arte Namban fue muy cotizado como elementos de lujo, pero cuando en 1614 el Imperio Japonés cierra su contacto hacia el exterior, hacía… había una demanda por parte sobre todo de la clientela americana y europea de esos productos de lujo asiático, y Ciudad de México responde a esa demanda elaborando piezas muy similares en el resultado, pero desde otros puntos de vista, parece ser porque el siglo XVII todavía es muy mal conocido para los emponchados, hay muy poca información al respecto, pero parece que ya desde mediados del XVII se están haciendo sobre todo elementos muebles, elementos como atriles, cajas, baúles sobre arte enconchado. Y ya en torno 1690 conocemos que incluso varios pintores hacen pinturas de enconchado sobre una superficie de tabla, colocan esos elementos marinos, esas conchas de ahí le viene el nombre a esta técnica a este género. Y encima pintan diferentes escenas y se conservan tanto, algunas en la Ciudad de México y el entorno. Como digo siempre, estos artistas que la trabajan se ubican en la capital del antiguo virreinato, pero sin embargo se sabe que eran productos sobre todo de exportación, porque muchos de ellos se conservan en la península ibérica, incluso en otras zonas como al sur de América, en Buenos Aires observamos por ejemplo en el museo otra serie importante de enconchados, por lo cual nos habla que era un producto casi de exportación. Kate: Y pensando en esa exportación, ¿cómo llegó Nuestra Cruz desde México a Cádiz? Carlos: Pues, tiene un discurso muy bonito que a mí también me ha ido encandilando, a través de que he podido ir sacando datos, tirando del hilo, porque sabemos que Vicente Porro, como digo, era genovés, como tantísimos genoveses que vivían en Cádiz. Incluso, llega un momento en que en el ayuntamiento había más genoveses que gaditanos rigiendo la ciudad. Pues, él llegó aquí, donde ya vivía familia suya. Llega muy joven, llega con 20 años, se casa con una mujer de Sanlúcar de Barrameda, otra población cercana a Cádiz, y se hace hermano de la cofradía de Columna, que era una de las cofradías más pujantes del Cádiz de esos años. Sabemos que sus mujeres, en la década de los 80, padecían una enfermedad, estaban muy enfermas, y sabemos que, en 1687, antes de que Vicente Porro así se llamaba, este comerciante genovés partiera para hacer la ruta de India, como tantos paisanos míos, tantos gaditanos, él llevó en la cofradía de la columna la cruz de sudario, anterior a esta que él regaló. Es decir que su anterior, ya, él la procesionó el martes santo, cuando salía la hermandad a la calle. Ccuando se recoge la procesión, bueno, pues, ya hace la ruta de India, se va para allá, su mujer sigue enferma y yo creo que, a nivel de ex voto, él le ofrecería al Cristo de la Columna, pues quizás regalarle una pieza mejor. Esto ya es una lectura personal que yo hago por la curación de su mujer. Ahí encarga en Ciudad de México esta pieza y cuando vuelve con ella en 1689, se entera de que su mujer ha fallecido durante su ausencia, por lo que también creo que eso tuvo que ser para él un choque muy dramático en su vida. Pero también sabemos por las actas que la primera persona que procesiona esta cruz por las calles de la ciudad durante la procesión vuelve a ser él. Así que yo creo que es una cruz que, más allá de toda esa lectura simbólica del comercio y del discurso que hacemos sobre ella, es una cruz muy cargada de sentimentalismo, una cruz con una historia personal en particular preciosa y que también tenemos la suerte de poder conocer por todos esos documentos. Para hacer esta lectura ha sido fundamental que la hermandad conserve un archivo histórico bastante completo, también que hayamos encontrado los testamentos de las personas implicadas en el Archivo Histórico Provincial de Cádiz y también en el Archivo de Indias está la información de esos cargos y de esos portes y de esos viajes que hacía Vicente Porro, con lo cual, bueno, pues, también nos demuestra cómo las cosas tienen vida a nivel de sentimentalismo, de esa carga personal que tienen las obras. José: Y es súper interesante porque muchas veces la gente en general se recuerda a sus clases de historia colonial, donde Cádiz y Sevilla son esta ruta de monopolio comercial, pero con este ejemplo y con varios más, podemos entender que también son lazos emocionales que se van cultivando a ambos lados del océano. Y en ese sentido, hemos visto esta cruz como mercancía, hemos visto esta cruz como objeto de regalo, objeto de procesión personal. ¿Cuál es el rol que tiene en la ciudad de Cádiz, posteriormente a la muerte, tal vez, de su patrono? ¿cómo se fue utilizando? Carlos: Pues, yo creo que fue una cruz muy valorada, en primer lugar por las personas, porque siempre, durante el siglo XVIII, está muy cuidada e incluso ha llegado a nosotros en un estado de conservación que, pese al deterioro habitual de no utilizarse, pero no ha tenido ninguna intervención de importancia, no se ha adulterado su apariencia primitiva, o sea se conservaba muy oscurecida y muy dañada por, digamos, circunstancias de su ubicación, pero siempre costó, creo yo, del respeto de las personas que la custodiaron, que no se tuvieron a hacerle ninguna modificación. Pero también, lo bonito que tiene esta cruz para la ciudad de Cádiz es que yo creo que nos anticipa un poco el gusto de las cortes europeas hacia la técnica del encochado. Sabemos que a principios del siglo XVIII se pone de moda esta técnica como refinamiento por diversas razones, pero ya en Cádiz hay comerciantes que la están importando en 1689. O sea que también nos habla de ese cosmopolitismo, de esa red comercial, de esa red de relaciones que había en la ciudad de Cádiz, donde evidentemente había personas de tantas partes del mundo que la hacían estar muchas veces a la vanguardia. Incluso las obras que tenemos de enconchados, que llegaron a la Casa Real Española, son algo más tardías. O sea que, como digo, nos precede un poco lo que vamos a ver en otros escenarios de mayor altura. En Cádiz no había una nobleza tan pujante, no había evidentemente personas de casas reales, pero la gente de a pie, los comerciantes, ya están abriendo el camino por lo que transitará el busto en las cotas más altas de la sociedad en los lustros siguientes. Kate: Nos has mencionado varias veces esta cofradía, archicofradía de la columna, y me gustaría saber un poco más de qué tipo de cofradía era, cómo eran sus procesiones, cómo se incorporaba una escultura. Bueno, nos has contado dos esculturas dentro de sus procesiones y qué papel tenía o tiene actualmente esta cofradía en la ciudad de Cádiz. Carlos: La archicofradía de la columna es una de esas corporaciones históricas que siguen haciendo estación de penitencia en la Semana Santa. Sigue teniendo una vida muy activa. La concesión tiene un alto número de hermanos, para lo que es la ciudad, que siguen venerando a la imagen fundacional que es el Cristo atado a la columna. Es una cofradía que se funda en 1660 precisamente por cargadores de indias que se agruparon bajo esa devoción al Cristo de la columna. E hizo esta circunstancia que, para adorno de su titular, trajeran piezas de lejanas partes del mundo, como el ejemplo de esta cruz que viene de la Ciudad de México. La columna a la que ata el Cristo es también una columna mexicana, que se contrató en 1666 y que incluso está firmada por ese característico fecit in México que nos habla también de que México era un lugar de ciertos reconocimientos. Tiene también, para atar al Cristo a la columna, una soga de perlas que sabemos que regala un comerciante de carrera de Indias. Es decir que las devociones gaditanas históricas siempre están muy vinculadas a otras partes del mundo. Y la cofradía de hoy es heredera de todo eso. Evidentemente, lo que yo considero más valioso o más bonito no es la importancia técnica o material de todas esas piezas, sino que siguen sirviendo para el fin, para el que esas personas las regalaron, que era el adorno de sus imágenes titulares. Y yo creo que eso también es una cosa que le da una lectura muy especial a todos estos elementos que no son piezas de museo, sino que siguen adornando a esas imágenes que, como digo, gozan de una devoción muy actual. El Martes Santo sigue procesionando el Cristo atado a la columna y lleva muchas de estas piezas, y este año de nuevo, después de esta recuperación, el cortejo de esa hermandad volverá a ser abierto por esta cruz de enconchado que aquí estamos presentando, con lo cual, bueno, pues, también se suma a todos esos signos que nos habla de la devoción multisecular hacia esta imagen. José: Este objeto resucitado, porque, al final, de resucitado, ¿tiene algún plan, una planificación, tal vez, de restauración, porque es un objeto que está constantemente en uso, o sea quiere decir que se ve afectado del medio ambiente, de la humedad, a pesar de que en Cádiz no está lloviendo mucho parece, pero sí o sí hay…se afecta o ¿no? Hay un proceso también de prevención… Carlos: Bueno, pues sí, en Cádiz desgraciadamente no está lloviendo mucho, pero la humedad sabemos todos, las personas, que es el mal endémico de la ciudad de Cádiz. Y bueno, lo primero es que la Junta de Gobierno, los dirigentes y los hermanos de la cofradía de la columna están ahora muy conscientes del valor, por muchas razones, que tiene esta pieza. Entonces saben que no es un elemento cofrade como tantos otros, que se puede hacer de nuevo, sino que tienen que cuidar de forma especialísima. Y así nos hemos encargado todos de hacerlo ver por diferentes medios. La cruz a partir de ahora se expondrá en la iglesia de San Antonio, que es donde tiene la sede canónica de esta hermandad, para que, bueno, no solo quede constancia ahí, sino que, para todas las personas, investigadoras que quieran conocerla, pues puedan hacerlo de forma más sencilla. Y, más allá de eso, los restauradores, Pilar Morillo y Álvaro Domínguez, también son personas muy cercanas y profesionales. Y que cada cierto tiempo pues estarán haciendo los cuidados pertinentes hacia esta cruz. Mas allá para procesionarla el Martes Santo, saben ello que deben hacerlo en unas circunstancias hiper protegidas y contadas, si en Cádiz hay viento que también es algo muy frecuente en mi ciudad, ese viento de levante que parece que vamos a salir volando, pues saben ellos que la cruz se tiene que quedar en casa. Igualmente, para portarla llevarán toda la seguridad posible. Pero, bueno, al fin y al cabo, sí que es cierto que hay que ser conscientes, sobre todo, de ese valor que tiene la pieza y, más allá de eso, hacer un seguimiento en la conservación de la misma. Si no, pues, prácticamente, estaríamos siendo muy descuidados con piezas de esta altura Kate: ¿Y cómo tú empezaste a estudiar esta cruz? ¿cómo tú llegaste a formar parte de este grupo de restauración e investigación? Carlos: Pues, en primer lugar, yo iba buscando otra información a la cofradía de la columna que, como digo, está muy vinculada con los cargadores de Indias, para mi tesis doctoral, en la que yo analizo esa red artística en torno a Cádiz, las piezas americanas que se conservan en la zona gaditana. Pues iba buscando información acerca de las personas que estaban involucradas y apareció este regalo, que es el dato exacto de la donación de la cruz. A partir de ahí también se obró la maravilla de que esa cruz se conservara, aunque fuera en un estado muy pobre, pero bueno se pudo identificar con ella, porque además la cita en los archivos no da lugar a dudas de pensar que era otra cruz. Dice que es una cruz que tiene representados en Nácar los atributos de la pasión, o sea que no había ninguna pérdida. Más allá de eso, bueno pues, la movemos a la hermandad para conseguir dinero para la restauración y rápidamente nos ponemos todos a trabajar en ello y conseguimos, bueno pues, llevar el barco a un buen puerto. Así que bueno, ha sido una sucesión de fortunas, una tras otra, desde que comenzamos la investigación hasta que ha deparado en la salvación, en la resurrección de esta pieza. José: Es súper interesante porque al final revela esta idea de que el historiador también es un detective, ¿cierto? Y como buenos detectives también, tenemos una pequeña pregunta final que tiene que ver con una trampa, que sería como el deseo de todo historiador si tú pudieras preguntarle, a esta cruz, algo y esta cruz te pudiera contestar ¿qué sería? Carlos: Pues, yo creo que le preguntaría por las condiciones en las que se donó. Me gustaría saber sobre ese matiz personal, no, que yo he interpretado acerca de Vicente Porro, del donante, sobre la enfermedad de su mujer, sobre que él fue el que la sacó. Me gustaría que me comentara eso, porque es lo que a mí personalmente me pone los vellos de punta, que es esa carga sentimental que tienen las piezas. Que me cuente a ver qué pensó Vicente Porro con su donación, si fue un exvoto, al fin y al cabo, para la recuperación de su mujer, y qué pensó cuando llega con la cruz de India y se entera de que su mujer ha muerto, porque a lo mejor, lo primero que pensó fue en tirar la cruz a la bahía y olvidarse de todo. Pero ahí está la cruz todavía, ¿no? Y gracias a que se conserve, podemos conocer a todos estos personajes. Por lo cual, bueno, me gustaría preguntarle por esas condiciones, en particular, de su donación. Kate: Y para finalizar nuestra entrevista tan interesante, seguramente la gente quiere seguir aprendiendo sobre esta cruz o el proceso de enconchado. ¿Tú pudieras darnos una recomendación de bibliografía? Carlos: Bueno, desgraciadamente sobre la cruz no hay nada escrito, porque es una cruz que nadie nunca se había fijado en ella, en la hermandad. Los informes de restauración son los primeros papeles en los que la estudiamos. Más allá de eso estará mi tesis doctoral que espero, si todo va bien, que dé a la luz dentro de pocos años. También estamos trabajando en una publicación ex profeso sobre la misma. Y después sobre la técnica del enconchado. hay mucha y buena información y buenas publicaciones. Si tuviera que seleccionar una, pues hay una doctora, una investigadora mexicana que es Sonia Ocaña Ruiz, que hizo su tesis doctoral sobre los encochados y para mí ha sido un apoyo fundamental para el estudio científico y certero de esta cosa. José: Muchas gracias, Carlos, y espero recibir o ver tu tesis encochada, porque a este punto no se puede… Kate: No se puede hacer menos. Carlos: Pues no lo había pensado. Pero mira una portada de enconchado para la tesis. Ya, sería como la guinda del pastel. Me lo apunto. Kate: Eso es muchísimas gracias. Carlos. Carlos: Muchas gracias a vosotros, ha sido un placer. José: Kate Mills ¿qué hemos aprendido hoy? Kate: Yo creo que nosotros tuvimos una conversación muy importante con Carlos hoy, que nos habló no solamente de las varias vidas que ha tenido esta cruz, pero que esta cruz sigue siendo un actor delante de los rituales que hace esta archicofradía de la columna en Cádiz. Muchas veces nosotros hablamos del arte como si fuera una pieza, una técnica y que está en un museo, está como lejos de las manos de los creyentes, lejos del público. pero lo que nos contó, Carlos, es que esta cruz no solamente tiene esa técnica muy importante, tiene todas esas cosas… pero que sigue saliendo en las procesiones, como la procesión de Martes Santo, y sigue teniendo contacto, obviamente responsable, pero con los fieles. Yo creo que eso es muy importante para nosotros, para recordarnos que son, desde su primer momento, son objetos para el culto divino. José: Sí, no, encuentro súper interesante que porque la gente tiene que pensar que acá hay dos opciones: O botamos la cruz y la olvidamos, o la restauramos. Y creo que ahí el rol del historiador fue fundamental, porque el historiador es el que le da el valor ¿cierto? Con el documento a esa cruz y realza su importancia. Entonces es súper interesante cómo este olvido de esta cruz renace. La historia, la hace resurgir, pero la resurge en su función original, digamos ¿cierto? Porque, como tú dices perfectamente, podríamos ponerle un vidrio y cerrarla …y protegerla de todo, pero el rol de esa cruz es la procesión. Y es bonito también cómo Carlos ha vinculado la parte emocional, ¿cierto? De esta cruz, que es una cruz para procesionar, al final, o sea que no perdamos su función original. Kate: Se puede ver una imagen de esta cruz en nuestra página de Instagram: José: Las cosas tienen vida. Kate: Y síguenos esta temporada por más episodios que revelan más sorpresas… José: …y curiosidades. ¡Nos vemos! Kate: ¡Nos vemos!

Kate: José, do you know how many brotherhoods go out during Holy Week in Cádiz? José: I think that’s a very difficult answer, because I’ve never been to Holy Week in Cádiz, but I know they are very devout. So, perhaps about 20? Kate: Almost… it’s 30 brotherhoods that go out during Holy Week in Cádiz, and that is connected to our object today, because our object goes out on Holy Tuesday of Holy Week in Cádiz. Our object is the 17th-century Sudario Cross from the Archconfraternity of the Columna. So, welcome to José: Las cosas tienen vida. Kate: This is a weekly podcast in which we talk about a historical object with the researcher who studies it, and this week we are lucky to talk with Carlos Maura. Carlos is a doctoral candidate in Art History at the National Autonomous University of Mexico. He has worked for the Department of Culture of the Regional Government of Andalusia, for the Diocese of Cádiz and Ceuta, and for several other companies related to the cultural field. His research focuses on the artistic connections between Cádiz and the Americas during the colonial era, which makes him the ideal person to help us understand this cross. Welcome, Carlos. José: Welcome. Carlos: Thank you very much, Kate. Thank you very much, José, for this invitation. Kate: For our listeners who aren’t here with us, so they can visualize this cross, how would you describe it? Carlos: Well, it’s a cross that measures two meters ten in height and two meters in width. It’s a cross made with the technique known as “enconchado,” which is probably its most defining feature. We know that the “enconchado” technique is based on a wooden support. It has holes made for the inlays of mother-of-pearl, and on top of them it received a painting which, in this case, is almost entirely floral elements; the mother-of-pearl designs represent the attributes of the Passion, placed all along the cross. And, as I said, those floral elements range from bell-shaped flowers to leaves in shades of green, which make it very eye-catching. José: Especially, of course, since mother-of-pearl must be a very fragile material. Has this cross had any recent restoration? Carlos: Yes, indeed, the restoration is what has allowed us today to know this cross. It’s a piece that was donated to the Archconfraternity of the Columna in Cádiz in 1689. It had an altarpiece in the church, and it even went out in procession every time the brotherhood went out on the street on Holy Tuesday. During the 19th century, we imagine the cross was already very weakened, likely missing many parts, and the governing board of the brotherhood, the leaders, decided to store it away in the warehouses, and it reached us in an unrecognizable state. Basically, it was just two pieces of wood placed against a wall. And it was thanks to research I was able to do in the brotherhood’s archives. When I saw the donation of the cross in the record books, I linked it to those pieces of wood hanging on the wall, on which almost nothing was visible. And now, indeed, the restoration has brought this cross back to life. It amuses me a lot because your program says and states—and I agree—that objects have life, but there are moments when objects also die. And thanks to restorations, like the Phoenix rising, this cross has come back to life after being in a very poor state of conservation. Kate: And when you did that restoration, did you find anything unexpected, aside from it being that cross—some kind of iconography or something like that…? Carlos: Well, a great deal, because it was a highly collaborative effort between the restorers, who were Pilar Morillo and Álvaro Domínguez. At first, they planned to do an almost archaeological restoration with the mother-of-pearl pieces that remained, and not much else. And as we advanced both in the research and in the actual work on the piece, we saw there was a lot of missing mother-of-pearl, so it was ultimately decided to complete it with other elements similar to mother-of-pearl in order to finish the Passion designs. In parallel to that work, I continued the research both in the archives and, in the end, on the “enconchado” technique, and I must say it has been a journey full of gifts and surprises. It’s been a privilege to carry out this research because, in the first place, this cross is an “enconchado” piece which, as we know, is an art form very localized—it’s not linked solely to Mexico City. It has a very beautiful narrative because it speaks to us of international relations between Mexico and other countries, Japan, European trade, and so on. And this piece is the oldest documented one that survives. The first was a painting signed in 1691, but we know this cross was given to the brotherhood in 1689, and, thanks to the tracking I was able to do of the donor, we know it was commissioned in Mexico City between 1687 and 1688. Therefore, for the study of this artistic genre, it represents a key piece. Beyond that, I think the piece also allows us to understand the city of Cádiz from other perspectives. Cádiz has always been very much on the fringes of art historical narratives, but thanks to pieces like this, we can see the crucial importance that Spain’s gateway to the Americas had during the centuries of the Modern Age, especially, for example, when we talk about the individuals involved. The donor was a Genoese merchant who lived here in Cádiz, made the passage to the Indies, and came back here, so this puts Cádiz on the map in that context of art trade. José: For us, this is a new technique. We haven’t previously had an “enconchado.” So, we want to know what this technique is or if you can explain a bit how it develops and what are its origin. Indeed, Cádiz is somewhat of a crossroads of different worlds. So, what origin does this technique or the materials of this cross have? Carlos: Well, first of all, I love that you’ve described Cádiz as a “crossroads,” because I think it’s the best word to define it, all these trade networks that come into play. And “enconchado” is a technique that also speaks to us of a crossroads, though in this case located in Mexico City. We know it’s a technique greatly influenced by Japanese art of the late 16th and early 17th centuries, which has been called “Namban” art—a bit like how the Japanese referred to Europeans and that outside world, all of them. Namban art was highly valued as luxury goods, but when, in 1614, Japan closed itself off to the outside world, there was still a demand—especially from American and European clients—for those Asian luxury items. And Mexico City responded to that demand by making pieces very similar in appearance, but from other angles, it seems, because the 17th century is still poorly understood as far as “enconchados” go; we have very little information about it. But it appears that from the mid-17th century onwards, mostly furniture items—like lecterns, boxes, trunks—were being made in the “enconchado” style. And by around 1690, we know that even several painters were making “enconchado” paintings on a wooden panel, placing those marine elements—those shells, which is where the name of this technique comes from—and then painting different scenes on top. Examples are preserved, some in Mexico City and its surroundings. As I always say, the artists, who produced them were located in the capital of the old Viceroyalty. But it’s also known that they were mostly export items, because many of them are found on the Iberian Peninsula, and even in other regions such as South America. In Buenos Aires, for example, in the museum, we see another important collection of “enconchados.” Therefore, this shows us that it was almost an export product. Kate: And thinking about that export, how did Our Cross get from Mexico to Cádiz? Carlos: Well, it has a very beautiful story that won me over as I kept finding more details, unraveling the thread, because we know that Vicente Porro, as I said, was Genoese, like so many Genoese living in Cádiz. In fact, there came a time when there were more Genoese than people from Cádiz running the city council. Well, he came here, where family of his already lived. He arrived very young, at the age of twenty, married a woman from San Lúcar de Barrameda, another town close to Cádiz, and he became a member of the Confraternity of the Columna, which was one of the most flourishing confraternities in Cádiz in those years. We know that his wife, in the 1680s, was suffering an illness, she was very sick, and we know that in 1687, before Vicente Porro—that’s the name of this Genoese merchant—left to do the route to the Indies, like so many people from my region, so many people from Cádiz, he carried in the Confraternity of the Columna the Sudario Cross that existed before the one he donated—meaning, the previous one, he himself took it out in procession on Holy Tuesday when the brotherhood went out on the streets. When the procession was over, well, he made the journey to the Indies, he went there, his wife was still ill, and I think that, on an ex-voto level, perhaps he promised Christ of the Columna that he would donate a better piece. This is a personal interpretation of mine, that he did it in hopes of curing his wife. There, in Mexico City, he commissioned this piece, and when he returned with it in 1689, he discovered that his wife had died in his absence, which I imagine must have been a dramatic blow in his life. But we also know from the records that the first person to carry this cross through the streets of the city during the procession was once again him. So, I believe it’s a cross that, beyond the symbolic reading about commerce and the narrative we make of it, is a cross very charged with sentiment, a cross with a beautiful personal history, which we’re lucky to know through all these documents. To be able to see it this way, it was crucial that the brotherhood preserved a fairly complete historical archive, and also that we found the wills of the people involved in the Provincial Historical Archive of Cádiz. And in the Archive of the Indies, there’s information about those offices, cargos, and journeys that Vicente Porro made. So, well, it also shows us how objects have life at the sentimental level—this personal significance these works carry. José: And it’s super interesting because very often people remember from their colonial history classes that Cádiz and Seville have this monopoly trade route, but with this example and several others, we can understand that emotional bonds were also formed on both sides of the ocean. And in that sense, we have seen this cross as a commodity; we’ve seen it as a gift, as a personal processional object. What role did it have in the city of Cádiz after the death, perhaps, of its patron? How was it used? Carlos: Well, I believe it was a very valued cross, first by people, because throughout the 18th century it remained well cared for, and it even got to us in a state of conservation which, despite the usual wear of not using it, had had no major interventions done. Its original appearance wasn’t altered—in other words, it was preserved very darkened and heavily damaged by, let’s say, where it had been kept, but it was always treated, I think, with respect by those who safeguarded it, so they didn’t venture to make any modifications. But also, what’s nice about this cross for the city of Cádiz is that I think it shows us a bit of a preview of European court tastes for the “enconchado” technique. We know that, in the early 18th century, this technique became fashionable as a refinement for various reasons, yet in Cádiz, there were merchants importing it in 1689. So, it also shows us that cosmopolitanism, that trade network, that network of relationships that existed in the city of Cádiz, where obviously there were people from so many parts of the world that it often stayed on the cutting edge. Even the “enconchado” works we have that made it to the Spanish royal household are somewhat later. So, as I say, Cádiz was ahead of what we would later see in other higher places. In Cádiz there wasn’t such a powerful nobility, nor were there obviously members of royal households, but ordinary people, the merchants, were already paving the way for the tastes that would be found in the highest echelons of society in the following decades. Kate: You’ve mentioned several times this confraternity, the Archconfraternity of the Columna. I’d like to know a bit more: what kind of confraternity was it, how were its processions, how did sculptures fit into them? You’ve told us about two sculptures in their processions. And what role did or does that confraternity have in Cádiz today? Carlos: The Archconfraternity of the Columna is one of the historical corporations that continue doing penitential processions in Holy Week. It remains very active. The confraternity has a large number of members, for the size of the city, who still venerate the founding image, which is Christ Bound to the Column. It’s a confraternity founded in 1660 precisely by “cargadores de Indias,” who gathered under the devotion to Christ of the Columna. And this led to the situation that, to adorn its titular image, they would bring pieces from far-off parts of the world, such as this cross that came from Mexico City. The column to which Christ is bound is also a Mexican column, commissioned in 1666, and it’s even signed with that characteristic “fecit in Mexico,” which also tells us that Mexico was recognized. They also have, to tie Christ to the column, a rope made of pearls that we know was donated by a merchant involved in the Indies trade. So, the historical devotions of Cádiz are always closely linked to other parts of the world. And today’s confraternity is the heir to all this. Clearly, what I find most valuable or interesting is not the technical or material importance of all those items, but the fact that they still serve the function for which those people donated them, which was the adornment of their titular images. And I think that’s also something that gives a very special meaning to all these elements that are not museum pieces, but rather still adorn those images that, as I said, continue to be passionately revered. On Holy Tuesday, Christ Bound to the Column continues to go out in procession, and he carries many of these items; and this year again, after its recovery, the procession of that confraternity will once again be led by this “enconchado” cross that we’re presenting, so it also contributes to all those signs that speak of the centuries-long devotion to this image. José: This resurrected object—because, in the end, resurrected is the right word—does it have any plan, perhaps for restoration in the future, since it’s an object in constant use, which means it’s affected by the environment, by humidity—even though it doesn’t look like it’s raining much in Cádiz—but yes or no, it’s affected, right? There must be a process of prevention too…? Carlos: Well, yes, in Cádiz, sadly, it’s not raining much, but humidity— we all know it—is the endemic curse of the city of Cádiz. And well, first of all, the Board of Governors, the leaders and members of the Archconfraternity of the Columna are now very aware of the value, for many reasons, that this piece holds. So, they know it’s not just another confraternity item that can be remade. It must be cared for in a very special way. And we’ve all made sure to emphasize that by various means. From now on, the cross will be displayed in the Church of San Antonio, which is where this confraternity has its canonical seat, so that not only will it remain there, but also for researchers who wish to see it to have easier access. And beyond that, the restorers, Pilar Morillo and Álvaro Domínguez, are also very close, dedicated professionals. And every so often, they’ll carry out the necessary care for this cross. Further, for taking it out on Holy Tuesday, they know they must do so under extremely protected circumstances and on limited occasions; if it’s windy in Cádiz (which is also very frequent in my city, that Levante wind that makes us feel like we’re about to take flight), they know the cross must remain at home. Likewise, to carry it, they’ll take every safety precaution. But, well, in the end, it’s also true that we must be conscious above all of the piece’s importance, and, beyond that, maintain close supervision of its conservation. Otherwise, we’d really be neglectful with works of this caliber. Kate: And how did you start studying this cross? How did you come to be part of this group of restoration and research? Carlos: Well, firstly, I was searching for other information in the Confraternity of the Columna, which, as I said, is closely linked with the Indies shippers, for my doctoral thesis, in which I analyze this network of artistic exchange around Cádiz, the American pieces preserved in the Cádiz area. I was looking for information about those involved, and I found this donation record, which is the exact reference of the cross’s donation. From there, the marvel that it still existed—although in a very poor state—occurred, and we were able to identify it, because on top of that, the record in the archives leaves no room for doubt that it might have been another cross. It says it’s a cross with mother-of-pearl representing the attributes of the Passion, so there was no confusion possible. Beyond that, well, we talked to the brotherhood to raise funds for the restoration, and we all quickly got to work on it and managed to bring the ship to a good port. So, it’s been a series of fortunate events, one after another, from the moment we started the research to now, which has culminated in saving—resurrecting—this piece. José: It’s super interesting, because in the end it reveals this idea that the historian is also a detective, right? And like good detectives, too, we have a little final question that’s kind of a trap, which would be the wish of every historian: if you could ask this cross something and it could answer you, what would it be? Carlos: Well, I think I would ask it about the conditions in which it was donated. I’d like to know about that personal aspect that I’ve interpreted regarding Vicente Porro, the donor, about his wife’s illness, about the fact that he was the one who carried it out before. I’d like it to tell me, because what really gives me chills is that emotional weight the pieces carry. For it to tell me what Vicente Porro thought with his donation—was it in fact an ex-voto, ultimately, for his wife’s recovery, and what did he feel when he arrived with the cross from the Indies and found out his wife had died? Because maybe the first thing he thought was to toss the cross into the bay and forget about everything. But here it is still, right? And thanks to its survival, we can learn about all these characters. So, yeah, I’d like to ask it about those particular circumstances of its donation. Kate: And to finish our very interesting interview, surely people want to keep learning about this cross or about the “enconchado” process. Could you give us a recommendation for further reading? Carlos: Well, unfortunately, there’s nothing written about the cross, because it’s a piece nobody ever paid attention to in the brotherhood. The restoration reports are the first documents in which we’ve studied it. Beyond that, there will be my doctoral thesis which, if all goes well, I hope to see published in a few years. We’re also working on a special publication about it. And regarding the “enconchado” technique, there is a good amount of solid information and good publications. If I had to pick just one, there’s a Mexican researcher, Dr. Sonia Ocaña Ruiz, who wrote her doctoral thesis on “enconchados,” and it was a fundamental resource for me in the scientific, accurate study of this piece. José: Thank you very much, Carlos, and I hope to receive or see your “enconchado” thesis, because at this point… Kate: We can’t do anything less. Carlos: Well, I hadn’t thought of that. But look, an “enconchado” cover for the thesis—that would be the cherry on top. I’ll note it down. Kate: That’s it. Thank you very much, Carlos. Carlos: Thank you very much to you both. It’s been a pleasure. José: Kate Mills, what have we learned today? Kate: I think we had a very important conversation with Carlos today, in which he told us not only about the many lives this cross has had, but that this cross is still an actor in the rituals carried out by this Archconfraternity of the Columna in Cádiz. Many times, we talk about art as if it were just a piece, a technique, and that it’s in a museum, removed from the hands of the faithful, far from the public. But what Carlos told us is that this cross not only has a very important technique, it has all these aspects… but it continues going out in the processions, like the Holy Tuesday procession, and it remains in contact, though responsibly, with the faithful. I think that’s very important for us to remember that from their very beginnings, these are objects for divine worship. José: Yes, I find it super interesting because people need to think that there are two options here: either we throw the cross away and forget it, or we restore it. And I think that’s where the historian’s role was crucial, because the historian is the one who gives the cross its value, right?—with the document—and highlights its importance. So, it’s super interesting how the oblivion of this cross ends, and it is reborn thanks to history. History makes it reappear, but it’s reborn in its original function, right? Because, as you so rightly say, we could enclose it in glass and protect it from everything, but the role of that cross is for procession. And it’s also beautiful how Carlos linked the emotional aspect, right?—that this cross, in the end, is meant for procession. Kate: You can see an image of this cross on our Instagram page: José: Las cosas tienen vida. Kate: And follow us this season for more episodes that reveal more surprises… José: …and curiosities. See you next time! Kate: See you next time!

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Carlos Maura es doctorando en Historia del Arte de la Universidad Autónoma de México.  Ha trabajado para la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, para el Obispado de Cádiz y Ceuta y para varias empresas más relacionados con el ámbito de la cultura. Sus investigaciones se centran en las conexiones artísticas entre Cádiz y América durante la época colonial.

Bibliografía adicional

Ocaña Ruiz, Sonia, "Early Modern Artistic Globalization from Colonial Mexico. The Case of Enconchados," en The Routeledge Companion to the Global Renaissance Art, pp. 52-66, London: Routledge, 2024. 

​Kawamura Kawamura, Yayoi. “Obras de laca Namban en España. Síntesis de la globalización bajo la monarquía hispánica.” en Arte y globalización en el mundo hispánico de los siglos XV al XVII, eds. Manuel Parada López de Corselas y Laura María Palacios Méndez (Granada: Universidad de Granada, 2020), 531–49.

Ocaña Ruiz, Sonia Irene, and Rie Arimura. “Japanese Objects in New Spain. Nanban Art and Beyond.” Colonial Latin American Review, 31:3, 327–353.

Webster, Susan Verdi, Art and Ritual in Golden Age Spain, Princeton: Princeton University Press, 1998. 

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